Travesias – Aproache https://aproache.com Alquiler de barcos, catamaranes, veleros, goletas, yates... Mon, 17 Nov 2025 15:57:41 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.8.25 Travesía de 1992 cumpliendo un sueño (3ª parte) https://aproache.com/travesia-de-1992-cumpliendo-un-sueno-3a-parte/ Tue, 06 Jul 2021 11:43:48 +0000 https://aproache.com/?p=59492 Alquiler-barcos-Travesia-Atlantico-travesias-navegar-vacaciones30 de Noviembre, 1.992

Como era lógico esperar, el mismo lunes 15 de Junio me puse en contacto con Aproache. Hablé por teléfono con Joaquín Vázquez, Director de la oficina de Madrid, y quedamos para ese mismo día a las siete y media de la tarde.

Las oficinas de Aproache están situadas en un antiguo chalet de la calle de Los Vascos que comparte con una empresa de grabación de discos, lo cual hace que todo el edificio está lleno de jóvenes yuppies que respiran ganas de triunfar viviendo de aquello que les apasiona.

Joaquín es uno de estos. Me cayó bien desde el primer momento. Su cara de niño bueno, ojos azules, pelo rubio y sonrisa fácil, culmina su cuerpo de uno setenta, duro, musculoso y curtido por la navegación.

– Soy Javier  ¿qué tal estas?.

– Te estaba esperando, siéntate por favor.

– Bueno, como te adelanté por teléfono, estoy interesado en saber algo sobre el tema de la travesía  del Atlántico que ofrecéis en vuestro folleto.

– Pues mira, la verdad es que esta es la primera vez que organizamos una aventura así, empezó diciendo Joaquín, hemos pensado que hay un montón de aficionados a la mar que seguramente han soñado con la aventura de cruzar el Atlántico a vela pero que saben que por sí mismos les sería muy difícil de organizar. Para esta gente es para la que organizamos esto. Hay tres barcos que salen de Barcelona y otro cuyo propietario es de aquí de Madrid  y que saldrá de Jávea. De éste es del que hablamos en nuestro folleto, se llama “COMOLOCO”, es un 16 metros de acero que fue construido íntegramente en ALGETE por su propio dueño que será el patrón de la travesía. Él tiene 35 años y hace tres que dejó su trabajo en el Centro de Control Aéreo de Paracuellos para dedicarse a vivir del barco. El año pasado hizo la travesía en los dos sentidos pues al acabar la temporada alta de Alquiler de barcos  en Palma e Ibiza  desplazaron el barco al Caribe para hacer allí la temporada de alquiler de invierno y volver en Mayo a Las Baleares.

Todo lo que iba escuchando me gustaba y me daba seguridad, parecía una cosa seria y bien pensada, y el que ya el año pasado el mismo barco y el mismo patrón hubieran hecho la travesía me daba tranquilidad.

– La idea es juntar un grupo de seis u ocho aficionados, continuó Joaquín, que colaboren con el Patrón y un marinero durante la travesía. Obviamente tendremos un par de reuniones de todo el grupo para conocernos antes y organizar el viaje. Compartiremos gastos y estimamos que el coste por persona de todo el mes no supere las doscientas mil pesetas, y si es posible la fecha de salida será hacia el 15 de Diciembre aunque abiertos a cualquier otra fecha que acordemos entre todos.

Seguimos hablando durante mas de dos horas. Por mi parte yo le expliqué que de hacer la travesía lo haríamos la familia al completo, que sólo teníamos experiencia en navegación costera, que nunca habíamos hecho travesías y saqué mi listita de preguntas empezando por la más general y de respuesta inducida o casi.

– ¿Piensas que con cuarenta y cuatro años es uno demasiado mayor para meterse en estas andanzas?

Joaquín salió fenomenalmente como yo deseaba.

– Desde luego que no – dijo — porque si tienes 44 años ni por aspecto ni por espíritu los aparentas, o sea que no tienes disculpa.

– Muy amable por tu parte. Si te parece Joaquín sigo con una pequeña lista de preguntas o dudas que hemos elaborado entre los tres este fin de semana, algunas supongo que te parecerán tontas, pero aunque así sea representan nuestras intranquilidades.

Alquiler-barcos-Travesia-Atlantico-travesias-navegar-vacacionesEmpiezo: ¿supongo que el espíritu de la travesía será el de crucero y no el de regata?.

Efectivamente, contestó, no vamos a buscar la ruta más rápida, sino la que en un tiempo prudencial nos lleve de la manera más cómoda y te garantizo que en ningún momento vamos a ir a límite de trapo con lo que ello supone de riesgo de roturas. Y si hablo mucho en primera persona es porque yo estoy arreglando todas mis cosas para incorporarme a la tripulación, así que…

Hombre ¡fenomenal!. Le da a uno una cierta tranquilidad que el que lo organiza se apunte a la aventura.

Joaquín, ¿qué se hace cuando durante tantos días no hay nada que hacer?

Primero atender al barco. Piensa que desde el primer momento se establecerán turnos de guardia de tres horas y que durante la noche serán de dos personas. Esto ya de por si ocupa unas cuantas horas del día y luego también habrá turnos para cocina, lavado de platos, limpieza, etc. y el resto del tiempo lectura y mucha música. Así que iros haciendo provisión de libros, sin pasarse y pensando lo que pesan y que entre los que aportemos todos se hará una pequeña biblioteca para la travesía.

– Hablando del tema de cocina ¿qué se come? ¿quién cocina?

– Los primeros días, la primera semana más o menos, después de salir de Las Palmas normalmente hay de todo pues las verduras, el pan y la carne aguantan eso, después se come de pastas, legumbres y de lo que se pesca. El año pasado terminaron hartos de ”dorados” que al parecer entran muchos, ya sabes dorado al horno, dorado frito, guiso de dorado con patatas, y de vez en cuando pez volador que durante la noche choca con las velas y queda en cubierta donde por la mañana se recoge la cosecha. Bien fritos ¡están buenísimos!. Aunque eso si, no hay pan. En cuanto a quien cocina, pues como en las guardias: por turnos.

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Unos lo hacen mejor y otros peor, pero normalmente en este tipo de travesías se desarrolla una especial habilidad cocineril en toda la tripulación.

Me extrañó, a la vez que me gustó, que no preguntara por las habilidades culinarias de mi mujer, eso significaba que desde el principio la consideró como un tripulante más sin afectación de sexo. Veremos luego ella que decide pues a lo mejor prefiere cambiar cocinas por guardias. En fin, ella decidirá. Me quedé con la copla de la falta de pan a partir de la primera semana. Mi hijo y yo somos bastante “paneros” y… ¿no habría forma de solucionarlo? Ya veríamos.

Continuará….

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Travesía de 1992 cumpliendo un sueño (2ª parte) https://aproache.com/travesia-de-1992-cumpliendo-un-sueno-2a-parte/ Wed, 30 Jun 2021 13:58:27 +0000 https://aproache.com/?p=59264 Alquiler-barcos-Travesia-Atlantico-travesias-navegar-vacaciones26 de Noviembre, 1992

  1. Leonardo (Faltando 17 días para empezar el viaje)

¡¡ ME HA IMPACTAO ¡.!

primavera de este año se lanzó al mercado otra revista (una más) de programación de TV. La revista se llama SUPER TELE y el lanzamiento se hizo con  una fuerte campaña de publicidad lógicamente basada en TV con una estrategia de conseguir rápidamente notoriedad con lo que significa de machacar constantemente al espectador. La película de lanzamiento era muy floja sin una idea central y bastante mala de producción, pero con un  claim, por llamarle de alguna manera, muy pegadizo que cerraba la película con un ¡¡ M ‘A IMPACTAO !! que se nos quedó grabado a todo el mundo en poco tiempo.

Desde este punto de vista todo un éxito, aunque dudo que la gente recordara  si la campaña en si era de TELE PLUS, TELE INDISCRETA o SUPERTELE, pero en fin no viene a cuento.

Pues bien el sábado 13 de Junio a eso de las dos y media estábamos en casa mi mujer mi hijo de 17 años y yo tomando el aperitivo mientras seguíamos en la tele un programa de música POP, cuando en el bloque publicitario salió el spot de SUPERTELE con el consabido ¡¡ M ‘A IMPACTAO !! de final.

¿Pues sabéis lo que verdaderamente m ‘a impactao a mí?, dije en voz alta, y ante el silencio por parte de los dos, continué mi monólogo.

He visto un folleto de alquiler de barcos y en la última página venía una oportunidad que llaman “Bautizo del Atlántico ” y que consiste en la posibilidad de cruzar el océano con un cutter de 15 metros saliendo de Las Palmas aproximadamente el 15 de Diciembre para llegar en 22 días al Caribe.

Al llegar a este punto parece que merecí un poco más de atención. Mi hijo se dignó apartar la cara del televisor para dirigirme su mirada, y mi mujer , al tiempo que levantaba la cabeza del periódico que estaba leyendo, se volvió hacia mí para decir: ¿Cómo?

Pues eso, que he visto en un folleto de alquiler de barcos que ofrecen la oportunidad de cruzar el charco durante las Navidades en un velero de 15 metros con casco de acero y… (Mi mujer no me dejó terminar la frase). ¡Tú tienes que ir!

Fué un trallazo, lo reconozco y me quedé unos segundos mudo. Nunca había dudado de la reacción de ella , aunque tampoco había pensado mucho en esto, pero su respuesta tan imperativa y tan inmediata le salió exactamente del alma y es reflejo de su postura altruista que tanto tengo que agradecer. Reaccioné como pude y empecé a lanzar todos los inconvenientes a la aventura que durante los últimos días había ido rebuscando para autoconvencerme de lo inviable del tema.

¡Qué cosas tienes! – balbucee’ – ¿no te dos cuentas que significaría estar fuera todas las Navidades?. (Me pareció el argumento más contundente).

Alquiler-barcos-Travesia-Atlantico-travesias-navegar-vacaciones¡Te tienes que ir!, insistió. Es la oportunidad de realizar la ilusión de tu vida. Nosotros  pasaremos las Navidades en Burgos con mi madre y con la tuya tan ricamente, pero tú te vas. ¿A ver dónde tienes ese famoso folleto? Y te digo más, si me admiten a mí, yo me voy contigo.

¡Lo que acababa de oír! Esto sí que no se me había pasado por la imaginación. Mi mujer , que cuando navegamos en nuestro pequeño barco no le gusta demasiado bajar a cabina, que incluso alguna vez, aunque rara, se ha mareado, que prefiere estar cómodamente sentada en cubierta que coger el timón de vez en cuando, y de repente, sin mayor reflexión se lanza a cruzar el charco y nunca mejor dicho. Esta vez sí que fui yo el que con los ojos muy abiertos dije aquello de:

– ¿Cómo?

– Que sí – me contestó – que si admiten a una mujer con poca experiencia yo me ofrezco aunque sea para cocinar, que puede ser una experiencia inolvidable y que no nos va a surgir otra oportunidad de hacerlo. Que si puedo voy. ¿Dónde tienes el folleto?.

Traté de ocultar mi sorpresa sumergiéndome en mi amplia cartera a la búsqueda del folleto, pero no tuve ocasión de ocultarme. No había ni siquiera iniciado el primer movimiento cuando escuché la voz de mi hijo.

– ¡Joder! ¡Estáis los dos como chotas! Pero ¿sabéis lo que os digo?.

Me lo tengo que pensar un poco, pero creo que yo también me apunto…

Obviamente comimos tarde, mucho más tarde de lo que ya es habitual en mi casa. Yo no tenía mucha más información que dar y surgían un montón de preguntas que empezamos a apuntar en un cuaderno para la reunión que inmediatamente debía fijar con los organizadores.

Después de comer traté de echarme la siesta como tengo por costumbre todos los sábados. No conseguí dormirme. ¡HABÍA EMPEZADO LA TRAVESÍA DEL ATLÁNTICO”

continuara…

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Travesía de 1992 cumpliendo un sueño (1ª parte) https://aproache.com/travesia-de-1992-cumpliendo-un-sueno-1a-parte/ Tue, 22 Jun 2021 17:24:36 +0000 https://aproache.com/?p=59062 Travesia-Atlantico-travesias-navegar-vacaciones25 de noviembre de 1992

Le he dado alguna vuelta, pero no consigo recordar cómo llegaron a mi mesa de la agencia de publicidad donde trabajaba, aquellos folletos. Si recuerdo sin embargo el momento en que los vi. Estaba terminando de escribir unas notas para la presentación de la campaña del Concurso de Letras del Tesoro cuando algo llamó mi a

tención al levantar la vista. En el extremo izquierdo de mi mesa había dos folletos, tamaño folio y portada impresa en negro y azul sobre fondo blanco:

APROACHE Tarifas 1.992 ALQUILER DE YATES

Terminé mi presentación y eché mano a los folletos. No tenía ni la menor intención de alquilar un barco, pero desde hace muchos años todo lo referente a la mar me ha atraído fuertemente. Pasé las hojas; página a página iban surgiendo todas las oportunidades en la Costa Mediterránea, Barcelona, Jávea, Palma, Córcega, Cerdeña, Corfú, y en cada sitio tipo de barcos a alquilar, precio por semana y según temporada. ¡Curioso!, estos tipos ofrecían hasta navegación fluvial por los canales de Francia. Poco a poco llegué a la página 62 y última. Y ahí me quedé pegado:

 

Alquiler-barcos-Travesia-Atlantico-travesias-navegar-vacaciones

BAUTISMO DEL ATLÁNTICO
No es necesaria experiencia
Coste orientativo: 150.000 ptas.
Barco: CUTTER 15 METROS (ACERO)
Plazas: 6/7
Duración travesía: 30 días
Fechas previstas: 15 Diciembre 1992 / 15 Enero 1993
Itinerario previsto: Las Palmas de Gran Canaria, Granadinas, Martinica.
Duración travesía “Salto del Charco “: Aproximadamente 18-20 días
Navegación por El Caribe: 10 días aproximadamente

¡¡ Cuántas veces había soñado ya algo así!!, ¡¡Cuántas noches me habría quedado yo dormido acompañando a Moittisier, o a Chichester o a Tabarly en sus travesías oceánicas!!. Y mira por donde aquí estaba, casi al alcance de la mano. Y con un coste asequible.

 

Volví a leer toda la página y pasé un buen rato pensativo. La verdad era que las fechas eran las mejores para el cruce al Atlántico siguiendo la ruta de los Alisios, pero familiarmente un desastre, Nochebuena, Navidad… Todas las tradiciones juntas. En fin, un imposible.

En cualquier caso y por mera curiosidad, cuando tuviera un rato libre llamaría para pedir información. ¡¡ El saber no ocupa lugar!!. Cierro el folleto y lo guardo en la cartera.

Era el jueves 11 de Junio de 1992  y tengo la sospecha que los folletos de APROACHE me los dejó encima de la mesa una compañera de trabajo quien conoce mi pasión y me hace llegar toda la información náutica que recibe.

Como decía, el folleto fue a mi cartera pero el tema siguió en mi mente.

Mientras conducía en mi trayecto habitual Pozuelo-Madrid—Pozuelo, durante varios días la travesía del Atlántico  fue el tema que me hizo cortos los habituales atascos.

Mentalmente trataba de buscar todas las razones posibles para no hacerla. Verdaderamente era una locura. Yo nunca había hecho otro tipo de navegación que la costera. Jamás había hecho una travesía en velero, Obviamente no tenía conocimientos de navegación suficientes. ¿No sería casi un suicidio embarcarse con un grupo de desconocidos para convivir en un espacio mínimo durante un período de veinte días sin posibilidad alguna de tocar tierra? Y además las fechas !!Nada menos que en las Navidades!!

Siempre las hemos celebrado en familia, primero dividiéndolas: Nochebuena en casa o en casa de mi suegra y toda la familia de mi mujer. Imposible ni siquiera pensarlo!.

Conozco perfectamente lo que desde siempre ha significado para mi mujer la Navidad, lo que en su familia han respetado la tradición y lo que trabaja para que a todos, todas  las Navidades nos resulten memorables. Total que no. Que no haré jamás el viaje porque si no es en esas fechas y pensando en mi trabajo en la agencia, es solamente en Navidades cuando puedo plantearme faltar un mes seguido; o sea que tampoco me queda la posibilidad de plantear a los de Aproache un cambio de fechas para, aprovechando los primeros días de los Alisios, salir de Las Palmas hacia el 15 de Noviembre y estar de vuelta en Navidades.

Definitivamente no hay travesía. Y además, con 44 años camino de 45, está ya uno demasiado mayor para pensar estas tonterías.Alquiler-barcos-Travesia-Atlantico-travesias-navegar-vacaciones

continuara …

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Travesía del Atlántico 6ª parte , último capitulo https://aproache.com/travesia-del-atlantico-6a-parte-ultimo-capitulo/ Wed, 17 Jun 2020 14:04:10 +0000 https://www.aproache.com/?p=48504 DIARIO TRAVESÍA ATLÁNTICO 2014

St.Thomas (Virgin Islands)-Sao Miguel (Islas Azores) 2 de Mayo al 21 de Mayo de 2014

Travesía del atlantico-Sábado día 17 de mayo A las 1500h l 34º 36,5’N  L 38º 13,6W  Rv: 65º

La mañana sigue con buen viento de ceñida, salvo el compañero de guardia, el resto hemos estado haciendo inventario de provisiones y agua para elaborar los menús para el resto de días de travesía, siempre dejando un stock por si se alarga la travesía, lo que llamamos un “respeto de provisiones”.
En un barco la creatividad es necesaria para sacar el máximo partido a cualquier circunstancia, no tienes los recursos ni los materiales de que dispones en tierra, pero son muchos los pequeños detalles, que con ganas y un poco de ingenio, hacen tu vida a bordo mucho más placentera.
En el barco hay tiempo libre, pero no tanto como inicialmente imaginaba, entre guardias, cocina y trimado de velas las horas pasan volando. De todos modos siempre tenemos algún rato libre en el que podemos dedicarnos a leer, conversar con los compañeros o investigar los entresijos del Zulú.
Hoy a Gisela y a mi nos ha vuelto a tocar la guardia difícil, la de las 0200h de la mañana. Nuestras guardias transcurren últimamente casi siempre en silencio, cada uno disfrutando de cada minuto que pasamos en contacto con el Atlántico, con las incontables estrellas que nos saludan en las noches despejadas o en compañía de la luna, cada día más bella y sorprendente con sus creativas formas entre las nubes.
Estamos todos muy cansados físicamente y el sueño es el principal enemigo en la navegación nocturna, por muy acostumbrados que estemos siempre es duro luchar contra él. Me comentó un amigo patrón, muy curtido en travesías transatlánticas en solitario, que por la noche siempre navegaba atado con arnés, el radar con alarma de aproximación programada y la alarma de su teléfono cada 20 minutos.

Pensamiento del día: Conoce tus límites y no te confíes.

Travesía del atlántico-Domingo día 18 de mayo A las 1500h l 35º 29,5’N  L 35º 14,7‘W  Rv: 72º
Familias de delfines

Hoy ha amanecido una hora antes de lo habitual, sobre las 0400 de la mañana ya se dejaban ver los primeros rayos del sol combinados con chubascos, pero al mediodía, a 480 millas náuticas de San Miguel, ya se nota el anticiclón de las Azores, el mar con poca ola y el cielo despejado de esas variopintas nubes que nos han acompañado durante los días anteriores. Volvemos a cambiar la hora de bitácora y adelantamos una hora nuestros relojes, ya solo nos separan dos horas de la hora local en España.

Todo el día nos han estado visitando familias de delfines, se aproximaban a la proa de Zulú para jugar con ella y rascarse con nuestro casco, como de costumbre toda la tripulación se dirige a la proa para sacar fotos y videos, creo que no nos cansaremos nunca de agradecer la visita de estos amigos del mar, rompen la monotonía de la travesía y dan un toque distinto a nuestro quehacer diario.
Ampa y Jorge se han oficialmente convertido en unos panaderos profesionales, hacen pan con pasta de pizza, con harina y aceite, y creo que con cualquier cosa que encuentran en la despensa del Zulú. Todos les estamos agradecidos, hoy han improvisado unos crepes impresionantes con miel para el desayuno y un pan de baguete para la cena. El inconfundible olor a pan recién hecho invade cada rincón del barco, un verdadero lujo.
El anticiclón está sobre nosotros, el poco de viento que tenemos nos entra por la proa del Zulú y no tiene pinta de mejorar, nos vemos forzados a navegar a motor otra vez limitando las revoluciones. No somos capaces de subir de 5,5 nudos la velocidad del barco.

A las 2400h estamos a unas 450 millas de San Miguel, en condiciones normales serían 3 días de navegación, ETA (tiempo estimado de llegada) sobre las 2400 h del miércoles 21 de mayo, si no podemos mejorar nuestra velocidad de crucero subir hasta 6 nudos, no llegaremos antes de las 1200 del jueves 22.

Pensamiento del Día: Las dificultades unen a las personas y los buenos ratitos también.

Travesía del atlántico-Lunes día 19 de mayo  a las 1500h l 36º 13,0’N L 32º 44,4‘W  Rv: 73º
Tranquilidad

Hoy ha sido un día de calma y tranquilidad a poco más de 300 millas de nuestro destino navegamos a motor con algo de mar de proa, estamos haciendo una media de unos 6 nudos.

La mañana la hemos dedicado a hacer reparaciones en el barco, Jorge y yo hemos estado reparando un asiento de uno de los bancos de la cocina, la verdad es que nos lo hemos tomado con calma y ha quedado bastante bien, había que colocar de nuevo las bisagras que se habían soltado de tanto abrir y cerrar.

Nuestra travesía está llegando a su fin y todos empezamos a pensar en lo que nos espera a nuestro regreso a la vida cotidiana. Estimamos llegar a puerto el jueves día 21 por la mañana, Pepa y Jorge ya se han reservado los billetes de avión de San Miguel a Madrid para ese día por la tarde, les he dicho Diego que quizás se han precipitado, ya que no sabemos a qué hora llegaremos. Con mala mar nos podríamos retrasar.
Después de más de dos semanas en el Atlántico, sin más contacto con la civilización que nuestros 6 compañeros, se empieza a echar de menos a las personas, no echamos de menos las comodidades de nuestras casas o la alimentación, pero sí nuestros hijos, padres, hermanos y amigos. Se nota esos momentos de melancolía en el tono de nuestras conversaciones, donde cada vez más a menudo hablamos de anécdotas de nuestro seres queridos y también en lo que vamos a hacer cuando lleguemos a tierra.
Creo que esta travesía nos ha enseñado muchas cosas, una de ellas y muy importante, es valorar a nuestros seres queridos.
Está siendo un día muy nublado, el color plomizo predomina en cubierta. Luego de comer estamos todos muy relajados, dormitando, leyendo o haciendo la siesta. No tenemos prisa en llegar a ningún sitio, estamos aquí en medio del océano y nuestra única preocupación es vivir el momento.

Pensamiento del Día: “Carpe Diem, me dejo llevar, fluir.”

Martes día 20 de mayo A las 1500h l 36º 54,7’N  L 29º 26,4‘W  Rv: 75º
Nubes y pájaros

Hoy me ha sorprendido el amanecer de guardia, a las 0430h de la mañana, ha sido un amanecer tímido, unos cuantos rayos de sol que se abrían paso en tres un cielo de color gris repleto de nubes.

El viento ha jugado con nosotros durante toda la mañana, entre 10 y 27 nudos con rachas continuas. Con un viento así es muy difícil trimar, sacas vela y recoges vela casi constantemente. Hemos navegado con mayor rizada y yanqui, también rizado, ya que para este tipo de viento de ceñida rabiosa tiene mejor desempeño que el génova.
Sobre las 0011h, Diego y yo, agotados mental y físicamente de pelear con Eolo, hemos decidido recoger toda la mayor, poner algo de motor y dejar el yanqui rizado. Con una velocidad de embarcación cerca de los 7,5 nudos vamos ganando millas hacia la Isla de San Miguel con una escora soportable.
Se nota que vamos acercándonos a tierra, cada vez son más los pájaros que vienen a visitarnos al Zulú. Los hay de todos los tamaños y colores, nos preguntamos todos a dónde se dirigen y cómo pueden sobrevivir en mar abierto.
El mar sigue caprichoso, rociones, olas y corriente. Nos habría gustado un poco de sol para animar los últimos días de travesía pero no ha podido ser, quizás mañana.
En San Miguel acabará esta increíble travesía para Ampa, Gisela, Jorge, Pepa, y para mi. Arturo continua hasta Alicante.
Os recomiendo que si estáis pensando en cruzar el Atlántico en un barco por etapas, o con salida y destino en diferentes puertos, chequeéis antes los precios de los aviones de vuelta a casa y lo tengáis en cuenta para decidir que puerto de destino final.
El atardecer ha sido espectacular, el sol se ha despedido con fuerza, una pareja de delfines han venido a darnos las buenas noches. Qué presumidos y juguetones son estos animales. Realmente entrañables.
Hemos cenado a las 1900h, parece que la noche va a ser larga y la intensidad del viento va a ir en aumento, coloquialmente la gente del mar decimos que vamos a tener “castaña”, así que nada más cenar hemos preparado las velas para una noche complicada, mínimo trapo y ayudados por el motor.
Ya se empiezan a ver caras de pena entre la tripulación, mentalmente ya estamos todos pensando en la vuelta a la normalidad de nuestras vidas. Si no tenemos imprevistos mañana llegaremos a Sao Miguel y acabará esta increíble aventura.

Pensamiento del día: “El Ying y el Yang, sin un final no habría un principio, sin la tristeza no existiría la alegría”.

Travesía del atlántico-Miércoles día 21 de mayo A las 1500h l 37º 39,1’N L 26º 01,1‘W Rv: 77º
Sao Miguel (Islas Azores)

El mar está más bravo que de costumbre, seguimos navegando con poco trapo en el yanqui, sin mayor y el motor a 1400 rpm, ya estamos muy cerca de tierra y Diego está echando la casa por la ventana, subimos revoluciones de motor sin problemas.

Las olas nos vienen de proa y superan los 4 metros, pasan por encima de nuestras cabezas con bastante frecuencia y rompen en popa, no lo habíamos visto en la vida. No hay riesgo para nosotros ya que el Zulú es un barco muy sólido y con un antirociones y bimini grande que nos permite protegernos bastante bien, de todos modos, siempre sale alguien mojado más de la cuenta. Sinceramente, al enrolarme en esta travesía esperaba más días duros, la méteo y el estado de la mar han sido muy benevolentes con nosotros.
El vaivén de las olas es tremendo y casi toda la tripulación ha caído mareada, para estos casos lo que nos ha funcionado muy bien es el aire de cubierta, las zonas donde menos se suelen marear los tripulantes es en crujía o en la caña mirando a lo lejos en el horizonte, como no teníamos fruta ni pan se han repartido equitativamente entre los perjudicados los restos de una bolsa de prezzels, esos snacks con forma de aro trenzado, que quedaba de reserva en el tambucho de los aperitivos.

La mañana sigue sin novedad, avistamos tierra a las 13,15h, la isla de Sao Miguel se presenta ante nosotros con toda su fuerza, el día ha despejado y podemos divisar claramente su orografía. Ampa y yo estábamos en la cocina preparando un pollo a la cerveza al horno cuando oímos a Arturo decir a todo pulmón; “tierra a la vista”,
toda la tripulación ha subido rápidamente a la bañera para ver en primera persona la silueta de la isla que pondrá fin a nuestra aventura.

Por la tarde me toca guardia, Ampa me acompaña hablando de nuestras cosas mientras toda la tripulación está dedicada a preparar el equipaje.

Jorge consigue cobertura en su teléfono móvil y empieza a llamar a todo el mundo dándole la buena nueva; “ya estamos casi en las Azores, estamos viendo San Miguel”, dice con gran emoción.

Llegamos a la Marina de Punta Delgada en la Isla de San Miguel 1800h, llamamos por radio a marinería para que nos indicaran el número de nuestro atraque pero no había nadie de servicio, tampoco estaba operativo la oficina de aduanas, fiscal o inmigración. Tras esperar un buen rato a la entrada del puerto, decidimos atracar en un sitio libre que encontramos en la marina, por cierto bastante descuidada con muchas embarcaciones fuera de servicio. Como no podíamos ver el reloj de sonda al tener dañada la pantalla, me dirigí a la proa del barco para avisar a Diego de algún bajo en nuestra derrota.
Muy despacio y con mucho cuidado nos acercamos a un pantalán que estaba libre, hemos llegado a nuestro destino.Nuestra gran aventura había llegado a su fin.
Fuimos todos a las duchas sorteando los excrementos de las gaviotas que acampaban a su aire por los pantalanes. La verdad es que la marina está muy dejada. Nos supo a gloria poder tomar una ducha en tierra firme.

Diego había quedado para cenar todos juntos con Daniel, Xavier y Melchor, los nuevos tripulantes del Zulú, que iban a hacer la travesía desde Azores a Alicante, a las 2100h en el restaurante Mariserra. Melchor es un amigo y compañero de la universidad de Diego, marino mercante que trabaja la temporada de verano en una goleta en Formentera, un profesional con muy buena actitud y que estoy seguro será de gran ayuda a Diego en lo que queda de singladura. Daniel es una persona muy afable, navega a vela desde hace años, tiene un barco con su padre en Castellón y parece que tiene mucha experiencia, conoce bien la vida a bordo y será un complemento excepcional. Xavier es un empresario catalán que quiere cruzar el estrecho, su experiencia en navegación es limitada y tendrá que hacer un esfuerzo por acoplarse al resto de la tripulación en poco tiempo.

Todos juntos nos reunimos en el restaurante a la hora prevista y disfrutamos de un buen bacalao con patata asada al estilo portugués. Celebramos la travesía con unas botellas de vino local y unos chupitos de aguardiente, a las 2300h  estábamos todos en nuestros camarotes dispuestos a disfrutar de un merecido descanso.

Pensamiento del día: “ Qué importante es ser resolutivo, saber improvisar y buscar soluciones de donde aparentemente no las hay”.

III. REFLEXIÓN FINAL SOBRE LA TRAVESÍA

Esta experiencia ha puesto a prueba nuestra pericia como marinos y también como personas. Los momentos de alegría y las dificultades unen a las personas y hemos tenido de todo tipo, hemos conseguido hacer un gran equipo de personas con perfiles muy diferentes, la diferencia, la diversidad y la tolerancia marca la diferencia en los equipos y es uno de los factores que los convierte en equipos de alto rendimiento.
Los miedos iniciales se disiparon y nos acostumbramos a la vida a bordo muy rápidamente, los peligros estaban allí pero nunca nos sentimos en riesgo. Ha sido una experiencia inolvidable.
Hace solo un par de días que abandonamos el Zulu y volvimos a nuestras vidas, no se si volveremos a ver a nuestros compañeros de tripulación, pero os aseguro que ya echamos de menos ese ambiente y estilo de vida que nos ha acompañado durante 22 días.

Texto de Tony Climent

 

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Travesía del Atlántico 5ª parte https://aproache.com/travesia-del-atlantico-5a-parte/ Wed, 03 Jun 2020 10:22:34 +0000 https://www.aproache.com/?p=48407 DIARIO TRAVESÍA ATLÁNTICO 2014

St.Thomas (Virgin Islands)-Sao Miguel (Islas Azores) 2 de Mayo al 21 de Mayo de 2014

Travesía del  atlántico – Martes día 13 de mayo A las 1500h l 31º 19,9’ N L 49º 12,6’W Rv: 68º

Delfines y Ballenas

La guardia de ayer fue muy tranquila, calma chicha que nos ha permitido hacer buena velocidad a motor, hemos entrado en un anticiclón y se prevé estar así casi toda la semana, hemos hecho 18 millas en las tres horas de guardia, está muy bien teniendo en cuenta que la media es de 14. Ya estamos a 1.300 millas de destino, a esta velocidad calculo que llegaremos en unos 10 días, el jueves día 22, pero todo dependerá de lo que nos encontremos los próximos días, con mala mar, ola de proa o poco viento la cosa puede alargarse más.
Hoy es martes y 13, ni te cases ni te embarques dice el refranero, me parece que es demasiado tarde para hacerle caso, jajaja.
La mañana de navegación sin incidentes, ha picado un pez muy grande pero ha roto el anzuelo y se ha escapado de nuevo, que mala suerte tenemos con la pesca.
Ya empiezan a escasear algunas cosas, hay que mentalizarse que nos quedan muchos días y hay que racionar ciertos alimentos, de momento todos estamos de acuerdo, no hay problema. Veo a Diego especialmente preocupado por el agua y el pan, acordamos entre todos limitar el consumo de agua
Ha venido a visitarnos una familia de delfines, nos han acompañado unos 15 minutos, jugaban con nosotros y se rascaban con nuestra proa, la tripulación ha aprovechado la visita y se ha hecho fotos en la proa disfrutando de los compañeros de viaje. También estamos empezando a ver algunas medusas carabelas portuguesas, son muy curiosas, navegan con una especie de vela que les da el nombre, sus filamentos alcanzan los 30 metros y su picadura puede ser mortal.
Debe haber habido un temporal hace poco ya que estamos viendo bastante basura en el mar, bidones de plástico fundamentalmente, que pena da ver estas cosas flotando en un océano tan azul y hermoso. Ojala tengamos más sentido común y pongamos remedio a tiempo.
Ha entrado viento del SE y estamos navegando de través, buena velocidad más de seis nudos. Sobre las 1100h hemos superado el punto medio de nuestra travesía, en dos días estaremos por debajo de las 1000 millas a destino. A las 1300h hemos vuelto a adelantar otra hora nuestro reloj de bitácora, ya estamos a cuatro horas de diferencia por debajo de España.

La vida a bordo se organiza con naturalidad, cada uno encuentra su sitio, sin prisas, sin forzar situaciones, la base es el respeto. He navegado con muchas tripulaciones
distintas y esta tripulación lo está haciendo francamente muy bien, siempre hay momentos un poco más tensos, pero lo estamos llevando con mucho sentido común.
La tarde trascurre con Jorge de guardia, viento constante de través pero de intensidad variable lo que hace que se rompa el trimado de velas y exige una vigilancia constante del génova y la mayor. Al final el viento cae sobre las 1500h y Diego decide navegar a motor para ganar rumbo.
Esta tarde ha ocurrido otro episodio muy simpático del compañero Jorge, ha aparecido en los tambuchos una botella de un licor de coco con bastantes grados, como a Jorge no le gusta tirar nada, para evitar que fuera a la basura se lo ha llevado a su habitación para probarlo y ver si estaba bueno, ha salido de la siesta botella en mano con dos vasos de chupito, y diciéndonos que ha dormido como los ángeles. Qué tío más “salao”
Parte de la tripulación estábamos de siesta cuando Ampa, Pepa y Arturo han visto el lomo y la cola de una ballena, se ha sumergido muy rápido y ha desaparecido casi sin que se dieran cuenta, una pena que no haya querido venir a navegar con nosotros un rato. Nos comenta Diego que cerca de las Azores es bastante habitual avistar este tipo de cetáceos, a ver si tenemos suerte y nos los volvemos a cruzar
en nuestra travesía.
Como todas las tardes hemos estado anotando en la carta nuestra situación y revisando los vientos y corrientes en la zona por donde estamos navegando, Diego nos ha dejado ojear un libro buenísimo de su librería particular, “The Atlantic Crossing Guide”, es una guía muy resumida de las cosas importantes a la hora de cruzar el Atlántico pero es muy completo. Una buena ayuda, no cabe duda.
Esta tarde el viento se ha colocado en nuestra popa, estamos navegando entre largo y popa redonda. Como no tenemos indicador de viento real, para calcularlo usamos el viento aparente. Esto nos ha servido para recordar los básicos de cuando estudiamos PER, si vamos de ceñida restamos a la velocidad del viento la velocidad del barco, y si navegamos de popa o largo hay que sumar nuestra velocidad al viento aparente.
Este detalle es muy importante, esta noche sobre las las 2100 el viento ha rolado de proa a largo de popa, teníamos una velocidad de buque de 7 nudos y un viento aparente de popa de 12 nudos, estábamos todos muy tranquilos, cuando de repente el patrón ha caído en que había que sumar los dos datos para calcular el viento real. A la voz de “chicos me he dormido, mayor abajo que hay mucho viento y es peligroso”, todos hemos reaccionado al unísono, estábamos navegando a todo trapo con 20 nudos aproximadamente. Con el tamaño y las condiciones del velamen del Zulú cualquier racha de viento superior a 20 nudos es mucho viento, irse de orzada, un cambio en la dirección del viento o la altura de las olas pueden crear un problema serio. En las guardias de la noche es mejor ir cortos de trapo que pasados de vela. Hemos metido mayor y sacado yanqui, pero no daba velocidad, lo hemos cambiado por el génova y entonces hemos alcanzado los 6,5 nudos sin demasiado desvío en el rumbo. Todo preparado para la noche.
Con esta intensidad de viento y sin información sobre el viento real las guardias van a ser un poco pesadas, un compañero vigilando que no se acuartele el génova y el otro compañero controlando la velocidad del viento aparente, si sube más de 20 nudos hay que recoger trapo. Otra noche durmiendo en la bañera.
Travesía del atlántico -Miércoles día 14 de mayoA las 1500h l 32º 06,2´N L 46º 29,9W Rv: 68º
Bajamos de las 1000 millas

La noche ha sido tranquila con viento de popa redonda, salvo un chubasco que ha descargado bastante agua en el turno de Pepa y Arturo, de 0200 a 0500h, estos pequeños aguaceros no avisan y nos llevan de cabeza, antes de entrar en la nube hay que prepararse, una vez dentro te descargan de golpe toda el agua que llevan. Cuando los estás atravesando el viento rola y sube de intensidad, es importante recoger trapo, si no todo parte, para evitar romper las velas de proa con las crucetas. Hay que actuar con rapidez y sin dudarlo, menos mal que la tripulación ya se maneja con mucha soltura en las maniobras.
Le damos la bienvenida a la mañana saludando a un mercante monstruoso con cuatro grúas en cubierta, un tremendo carguero nos ha maniobrado sin problemas sobre las 0700h. En el Zulú no tenemos reflector de radar, me comenta Diego que no hace falta ya que el casco es de acero, parece que tiene razón, de momento nos están maniobrando sin problemas.
La mañana tiene pinta de encalmada, ola de SW no muy alta pero alargada que hace que el barco se balancee incómodamente. Vamos a motor haciendo 6 nudos de velocidad a 1000 rpm. Confiamos en que el viento suba pronto, las horas que navegamos a motor son aburridas y perdemos velocidad.
Ha subido un poco el viento de proa, como tenemos bastante ola hemos tenido que trimar la génova a mano durante varias horas para evitar que se acuartele, Ampa y yo hemos pasado un buen rato cazando y largando trapo para evitar que se dañase con las crucetas e intentar mantener la velocidad de crucero. Cuando ya llevábamos un rato trimando a mano, me he acordado de un truco que vi hacer a un patrón en una de las regatas que hicimos hace unos años, la triquiñuela consiste en trincar la contraescota del génova a la cornamusa del través del lado por donde está cargando la vela para evitar que se acuartele. Ha funcionado muy bien, hemos superado los 7 nudos de velocidad durante toda la mañana, lo suyo habría sido atangonar la vela pero me comenta Diego que está cansado y no tiene ganas de trabajar mucho esta mañana colocando el tangón.
Hoy el patrón nos ha sorprendido preparando unas tortitas, panqueques, unos con miel y otros con pavo. Han hecho las veces de comida, estaban buenísimos.
La tarde sin novedad, viento de popa, 6 nudos y haciendo millas, hoy superaremos la barrera sicológica de las 1000 millas, esto significa que entramos en tiempo de descuento y que en principio la reserva de gasoil deja de ser un problema, si necesitamos subir la media de velocidad podemos incrementar las revoluciones del motor, siempre y cuando no nos encontremos con mucho viento o mar de proa que exijan forzar motor. Son buenas noticias pero con reservas.
La tarde ha sido muy dura, hemos entrado una familia de pequeñas borrascas, detrás de una venía otra, así hasta cuatro en unas tres horas, subía el viento, mar de cuatro metros, espuma blanca y a aguantar el tirón, navegábamos solo con un trapito pequeño de yanqui y sin mayor, hemos acabado todos bien mojados, los trajes de agua colgados en los cuartos de baño y rezando para que no volviese a venir otra borrasca ya que no nos quedaba ropa de navegación seca.
Ha sido curiosos entre la segunda borrasca y la tercera ha venido a visitarnos una familia de delfines, navegaban en parejas, eran más de 20 y nos han acompañado durante más de 10 minutos, comparados con los que estamos acostumbrados a ver en el Mediterráneo, estos eran pequeños y muy delgados, les llaman listados, saltaban alrededor del barco, como siempre una atracción que nos hizo olvidarnos por unos minutos de los chubascos y rociones que estábamos sufriendo.

Como se preveía una noche dura hemos cenado muy pronto para poder descansar bien antes de las guardias, a las 1930h tenía listas unas lentejas con manzana, laurel y cominos para chuparse los dedos, hemos cenado todos juntos en el salón del Zulú, sentados en los sofás o en el suelo, pero protegidos de mal tiempo, no podíamos salir a cubierta, la bañera estaba totalmente mojada, una botellita de vino tinto australiano y todos listos para luchar contra lo que la noche nos quiera deparar. La tripulación ha agradecido una cenita caliente y bien condimentada para calentar el cuerpo.
La noche esta muy despejada pero con un viento que superaba los 25 nudos de ceñida, hemos montado la trinqueta entre Diego, Jorge, Arturo y yo. El patrón ha decidido navegar con motor a 900 vueltas y un poco de trinqueta, hacíamos 5,5 nudos de velocidad. Es en estos momentos cuando más echo de menos nuestro 409, Son de Mar, en condiciones similares Ampa y yo no habríamos puesto motor, habríamos dejado la trinqueta reducida pero habríamos sacado algo de mayor muy abierta de botavara y seguro que habríamos superado la velocidad media de 6,5 nudos, ahorrado combustible y disfrutado del placer de navegar a vela, pero el Zulú, como comente días antes, es otro tipo de barco y no se trima de la misma manera.
Diego, el patrón, conoce el comportamiento del Zulú y parece que no duerma nunca, es capaz de sentir desde su camarote las orzadas, arribadas y los cambios de rumbo, si alguna vez cogemos el timón y se nos va de rumbo el barco no tarda en asomar la cabeza por la escotilla de su camarote para preguntarnos si hay algún problema. Esta pendiente de todo, el gasoil, el agua, la electrónica, el teléfono satélite con los mensajes de méteo desde España. A veces se estresa por el estado del barco, por la falta de viento, o por la falta de pericia de la tripulación, pero es muy buena gente y sabe lo que lleva entre manos.
A las 2200 estábamos a 1024 millas de destino, esta noche íbamos a rebajar la distancia de San Miguel a menos de 1000 millas náuticas, según mis cálculos sería sobre las dos o tres de la mañana, con un poco de suerte sería en mi guardia, mañana os lo cuento…
Pensamiento del Día: “Hay que desaprender para poder aprender”.

Travesía del atlántico-Jueves día 15 de mayo A las 1500h l 32º 55,3’N L 43º 54,4W Rv: 68º
Con viento y rumbo directo

Hemos rebasado el límite de las 1000 millas náuticas a destino a las 0455h, casi a punto de acabar mi guardia, ha sido una noche con mucho viento, navegando con trinqueta y motor, también hemos superado la barrera de los 30º y esto hace que el tiempo sea más inestable, a partir de los 31º es zona de borrascas y las olas son continuas y no bajan de 3 metros.
La mañana ha sido movidita, nada más levantarnos hemos cambiado la trinqueta por el yanqui y sacado mayor con tres rizos, el mar estaba valiente. Una vez finalizada la maniobra he bajado a hacer café, otra vez más ha salido volando la cafetera, esta vez no ha sido culpa mía, estaba trincada pero en un golpe de mar se ha salido del sitio la parrilla de la cocina y todo el café por el suelo, el horno y el banco de trabajo, la verdad que le ha venido bien a la cocina, así de paso lo hemos limpiado todo. Ha bajado Jorge a ayudarme y con mucho humor hemos vuelto a la carga, todo antes de quedarse sin un buen café esta mañana de ventisca.
Esta tarde Gisela nos ha dado un pequeño susto, acababa de llover y estaba moviéndose por la bañera del Zulú, de repente ha resbalado y se ha caído de espaldas, no ha pasado nada pero podría haber sido algo serio.
La seguridad es fundamental, no estamos en un medio estable como es tierra firme, en el mar el suelo se mueve constantemente, siempre es resbaladizo, bien por que ha llovido o bien por los rociones del mar, además tienes normalmente una escora y en nuestro caso olas de considerable altura. Si está lloviendo es importante que los miembros de la tripulación que no están trimando velas o de guardia se organicen para secar los suelos del interior del barco y evitar caídas. Cuando te mueves por el barco siempre hay que tener al menos una mano libre para poder sujetarte en caso de necesidad, si notas que te vas a caer suelta lo que tengas en la mano, lo importante es no lastimarse, y por la noche o con mala mar, hay que usar el arnés y la línea de vida. El exceso de confianza es la principal causa de accidentes.
El resto del día relajado, buen viento que nos ha ayudado a subir la media de millas por hora, y nos ha permitido navegar con génova y mayor, la verdad es que se agradece navegar a vela sin el ruido de los 265 caballos del motor Perkins que nos suele acompañar.

Pensamiento del día: “La confianza es la principal causa de accidentes”.

Viernes día 16 de mayo A las 1500h l 33º 50,5’N L 41º 10,6W Rv: 72º

Mañana de navegación a motor con poco trapo, tenemos viento de popa redonda y alguna borrasca que se cruza en nuestro rumbo. Volvemos a bajar la media de millas. Dónde está el viento?.

A mitad mañana nos ha pasado una embarcación con pabellón inglés por babor, dos palos y todo con todos los lujos de los grandes esloras, navegaba a motor y con trinqueta, por la velocidad que llevaba no parecía que tuviese problemas de limitación de consumo de combustible. Era uno de esos barcos de lujo que puedes encontrarte fondeado en Ibiza o Formentera durante el verano, con todo tipo de detalles y comodidades, recuerdo hace unos años uno que tenía un servicio privado de vigilancia con motos acuáticas que no permitía a otras embarcaciones acercarnos demasiado.

Jorge nos ha sorprendido con otro descubrimiento, estaba buscando unos guantes de trimar que se le había caído detrás de uno de los sofás del salón, y por casualidad se ha encontrado dos tostadas de pan envueltas en una servilleta, deben tener más de dos semanas, ya que no tenemos tostadora a bordo y el pan se acabó hace varios días, ni corto ni perezoso se las ha desayunado con el café con leche, está claro que el compañero de hambre no se va a morir.

Hace unos días le pedí un derrotero de la estantería de la librería del Zulú, el derrotero es un libro de rutas náuticas con distinta información, y cuando se pone a buscarlo me dice; “Toni yo no veo el libro de Doroteo por ningún sitio”, un cachondo. La verdad es que está dando mucho juego, estoy seguro que cuando todo esto acabe lo voy a echar mucho de menos.
Luego de comer el patrón nos ha comunicado que estima llegar a destino en 6 días si el tiempo no nos sorprende con nada raro, sería un día antes de lo previsto inicialmente, como me decía Pepa ayer, no me importaría llegar mañana a puerto, pero tampoco me importaría estar un par de semanas más, la travesía está siendo muy llevadera y el grupo de compañeros un encanto.
La tarde y la noche han sido muy ventosas, vientos de ceñida que superaban los 25 nudos, hemos ganado unas buenas millas. En un barco como el Zulú, que desplaza 70 toneladas, como ya he comentado anteriormente las maniobras hay que hacerlas con mucho cuidado y con todos los miembros de la tripulación muy bien coordinados, hay que poner especial atención cuando se trabaja con sus winches descomunales, la fuerza que tienen puede amputarte un dedo si no vas con cuidado, una orzada de vela sin tener bien controlada la contraescota puede llevarse por delante parte del guardaZmancebos, la barandilla metálica que rodea el barco, como ya pasó hace unos meses en una embarcación parecida a esta.
En un barco la seguridad es lo primero. Recuerdo los consejos de un viejo lobo de mar con el que aprendí a navegar; “Toni en un barco nunca toques nada que no sepas para que sirve, no lasques un cabo si no sabes como va a reaccionar el resto de la jarcia, antes de hacer una maniobra asegura todos los pasos y repásalos con la tripulación.
Habitualmente, en regatas o navegando con amigos en barcos más pequeños, antes de una maniobra el timonel avisa de la maniobra a la tripulación; “preparados para virar?” o “preparados para trasluchar?”, y la tripulación contesta “preparados”, sin la confirmación de la tripulación no se realiza la maniobra.
En teoría tendríamos que estar navegando por los “westers”, vientos del oeste que soplan por encina de la latitud 31º N que nos tendría que proporcionar un buen viento de través o de largo que nos acercaría a nuestro destino, pero no es así, seguimos con viento de ceñida que nos obliga a navegar más incómodos y controlando en todo momento las posibles orzadas y acuartelamiento de velas de proa, seguimos cruzando zonas de borrascas que hacen que los vientos rolen y cambien de intensidad, tenemos que estar con el 100% de nuestros sentidos.
Hoy Ampa y Pepa han tomado la iniciativa de empezar a hacer pan, tal y como se comprometieron hace unos días, no lo habían hecho antes pero les ha salido genial, es una mezcla entre pan y pasta de pizza. Lo han preparado con aceite, harina y sal, como no tenían levadura han utilizado cerveza y para que fermentase lo han dejado reposar en la sala de máquinas al calor de los motores. Estaba buenísimo, a unos le han puesto romero y otros al estilo tradicional, la verdad es que han alegrado la cena y el desayuno de mañana.
La noche ha sido dura, como de costumbre hemos dormido muy poco todos en general, el patrón en la bañera y el resto en el suelo de los camarotes. Me he dado cuenta que dormir en el suelo del camarote con una colchoneta tiene su técnica, te acomodas entre dos paredes para que te sujeten cuando el barco escora pero tienes que tener en cuenta las distintas cosas que te pueden molestar durante el sueño, como son los pomos de los cajones, sujeciones, ángulos y esquinas. Esta noche cuando ya me había acostumbrado a dormir con un pomo de un cajón entre la cuarta y quinta costilla se ha abierto el armario de la ropa de navegación y se me ha caído toda encima, creo que cuando lleguemos a tierra firme vamos a tener que aprender a dormir sobre cama estable. La próxima noche de ceñida me llevaré una segunda colchoneta para cubrir los tiradores de los cajones. Que gran idea .

Pensamiento del día: “En la mar nada es previsible, las excepciones son tan habituales como la norma”.

Continuara nuestra travesía…..

Texto de Tony Climent

 

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Travesía del Atlántico 4ª parte https://aproache.com/travesia-del-atlantico-4a-parte/ Wed, 20 May 2020 14:02:09 +0000 https://www.aproache.com/?p=48311 DIARIO TRAVESÍA ATLÁNTICO 2014

St.Thomas (Virgin Islands)-Sao Miguel (Islas Azores) 2 de Mayo al 21 de Mayo de 2014

Travesía del  atlántico Viernes día 9 de mayo A las 1500h l 24º 49,5’N  L 55º 06,9´W  Rv: 342
Diego me había comentado durante la guardia de la noche anterior que veía a la tripulación un poco cansada, que las maniobras no estaban saliendo tan bien como en días anteriores. Yo le comenté que el viento estaba siendo muy exigente y que no todos tenían experiencia previa en navegación. Al día siguiente cuando me desperté el patrón había organizado un curso improvisado de trimado de velas e instrumentación, muy buena iniciativa. Todos tomaron mucho interés y tomaron apuntes, hacía falta una puesta a punto para optimizar resultados.

Sobre las 1000h rebasamos el cuarto de nuestra travesía, necesitábamos buscar mejor viento y cambiar el rumbo hacia el norte, había que seguir subiendo para trazar una buena derrota. Empezamos a buscar viento pero no lo conseguíamos, pasaban las horas y no avanzábamos, el poco viento que encontrábamos venía de proa, no había manera de subir la velocidad del Zulú.
Seguimos así hasta la hora de comer, trimando, ajustando rumbo, y sin demasiado resultado. Estábamos bastante cansados necesitábamos relajarnos un poco.
Para celebrar el final de la jornada nos tomamos el primer ron de St. Thomas con cola, la verdad es que con el trabajo del barco no habíamos tenido tiempo de relajarnos y tomarnos una copa. Era un roncito elaborado en las Islas Vírgenes, Contamos algunas anécdotas e historias de guerra y nos pusimos manos a la obra con la cena.
Durante la tarde Jorge y Arturo seguían intentando capturar un buen ejemplar para la cena. Sin mucha fortuna lo que consiguieron pescar es un montón de sargazos que se enredaron en los anzuelos, rápalas, sedal y líneas de hilo de pescar. Al final se formó una madeja que tardaron horas en desenredar.

Empezaron los turnos de guardia de la noche, ya éramos una tripulación muy disciplinada, cada uno a lo suyo y sin molestar a los demás, descansando a ratitos e intentando coordinar las maniobras de trimado con la mayor efectividad posible, las maniobras iban saliendo cada vez mejor y más coordinadas.
Las guardias muy tranquilas, sin novedad.

Pensamiento del día: “La frustración es un estado mental, lo que nos afecta no son los hechos, es la interpretación que damos a los hechos”.

Travesía del atlántico Sábado día 10 de mayo A las 1500h l 26º 37,38´N L 54º 13,32´W  Rv: 23º
Viviendo en escora permanente

Llevamos 20 horas navegando de ceñida con viento entre 15 y 17 nudos y olas de entre tres y cuatro metros, el barco ha navegado escorado todo este tiempo y es curioso como el ser humano se adapta a casi todas las circunstancias. Navegar así tanto tiempo es como vivir en la casa del terror donde el suelo está totalmente inclinado y todo se cae. Creo que nos hemos convertido en habilidosos malabaristas, si bien es cierto que hemos vertido por la bañera el café de dos cafeteras, varias cervezas y algún que otro refresco.
Con el barco tan escorado no es fácil dormir, o bien nos escurrimos a los pies de la cama o dormimos hechos un ovillo en la cabecera del camarote, tampoco es fácil moverte por el barco, subir escaleras, ducharte, ir al aseo o comer, lo peor son los golpes que te vas dando pero al final te adaptas. Llevamos todo el cuerpo lleno de moratones.
Hemos cocinado ensalada de patata y Frankfurt (ensalada alemana) y para hervir las patatas hemos tenido que trincar la olla con un cabo, ha sido muy divertido, Jorge, Arturo y yo estábamos en la cocina tomando una cervecita y un aperitivo mientras controlábamos que la olla no se cayera al suelo, parecíamos sacados de la película “el gran golpe”, todos entorno a una mesa minúscula, casi sin luz y con la birra en la mano.
La travesía esta siendo muy tranquila a pesar de la escora, vamos jugando con el rumbo y el motor, cuando tenemos viento sacrificamos rumbo, vamos hacia el norte y ahorramos combustible, cuando el viento no tiene intensidad, conectamos motor y recuperamos rumbo. Cambiamos de vela según la intensidad del viento y la necesidad de ceñir más o menos, la génova es muy pesado y necesita más viento que el yanqui, además ciñe menos, si el viento baja mucho utilizamos la trinqueta.
Jorge, se pasa todo el día haciendo cosas, no puede parar, sabe donde está todo estibado, es muy servicial y siempre está dispuesto a ayudar.  Colabora muchísimo en todo tipo de tareas, como pinche de cocina no tiene precio, siempre está dispuesto a trimar y ayudar a los demás, es muy servicial, rellena las botellas de agua de toda la tripulación, te prepara un café o te ofrece un refresco. Da mucho juego y es una pieza clave en el equipo.

La tarde vuelve a ser tranquila, la tripulación, salvo quién está de guardia, se acomoda en la bañera o en los camarotes para descansar, ya nos hemos dado cuenta que la vida en el mar es dura, siempre tenemos algo que hacer.

Pensamiento del día: “La capacidad de adaptación del ser humano es sorprendente, la clave de su superviviencia”.

Travesía del Atlántico Domingo día 11 de mayo A las 1500h l 28º 31,6N L 53º 03,3’W Rv: 35º
Ganando millas al norte.
Hoy hemos tenido otra noche movidita, de las de ceñida y mucha escora. Intentábamos dormir atravesados en la cama para intentar evitar la escora pero era difícil, el viento ha soplado en los 18Z20º con un ángulo de 60º toda la noche, superábamos los 6 nudos de velocidad y ganábamos millas por momentos. Había que intentar no bajar de esta velocidad si queríamos llegar a destino en 18 días, 1 nudo menos supondría un par de días más de travesía a la distancia que nos encontrábamos de San Miguel en las Islas Azores.
La guardia sin novedad, salvo una tormenta que hemos tenido que sortear, al ver el frente de nubes he cogido el timón manualmente y he buscado la cola de las nubes, forzando la ceñida a 35º, intentando no aproarme y cazando botavara de la mayor, nos ha salido bien y hemos evitado el chubasco sin mayor problema. No queríamos acabar empapados otra noche más.
Durante todo el día hemos tenido bastante viento, hemos optado por sacrificar rumbo para ganar velocidad, confiamos en poder recuperar el rumbo más adelante.
La tripulación empieza a estar cansada, varios días durmiendo poco y con trabajo físico exigente. Somos conscientes y todos ponemos de nuestra parte para que el ambiente sea bueno y el buen rollo no decaiga.

La meteo estos días sigue una pauta muy concreta, por las mañanas hace sol y calor, por las tardes se forman nubes convectivas, fruto del aire caliente que asciende a capas más altas de la atmósfera, podemos disfrutar de todo tipo de nubes; estratos, cúmulos, cumulolimbus, estratocúmulos y cirros, todos ellos cuando los atravesamos generan inestabilidad, viento rolando y noches con mucha.
nubosidad, chubascos y rachas de viento. Con estas condiciones es muy difícil navegar tranquilo, tienes que trimar velas constantemente y dormir es imposible.
Esta noche la guardia de 0200 a 0500 ha sido horrible, se ha inundado una sentina de la cocina por la escora, a las 2400 Diego y Jorge han tenido que achicar agua para evitar el constante salto de la alarma. La escora no nos dejaba dormir, mirando el reloj, ya no quedaban más que dos horas para entrar de guardia, sin pegar ojo, he optado por intentar dormir lo que me queda de tiempo de descanso sentado en el sillón del camarote.
Entro de guardia dormido, el viento y el frio hacen que no pueda encontrar refugio detrás del antirrociones, al poco de empezar la guardia, sobre las 0300h nos hemos metido de lleno en una nube tremenda y nos hemos empapado, que frio… abriendo escota conforme íbamos entrando en la borrasca y con la caña a mano, el yanqui a la mínima expresión. Luego hemos metido dos rizos a la mayor para seguir el resto de la noche tranquilos, en la medida de lo posible. Mucho viento, más de 25 nudos y la escora sigue pegando duro.
Al fin acaba la guardia, “con esta escora creo que no voy a poder dormir”, decido bajarme al camarote una de las colchonetas de cubierta y dormir en el suelo, aprovechando la escora del barco. Funciona muy bien , he conseguido dormir varias horas. Hay que adaptarse a las circunstancias y sacar partido de lo que está a nuestra mano.

Pensamiento del día: “Como en jiuZjitsu muchas veces es muy útil aprovechar la fuerza del contrario”

Travesía del atlántico Lunes día 12 de mayo A las 1500h l 30º 07,6’N  L 51º 46,4’W Rv: 21º

Luego de dos días sin poder dormir he tenido mi recompensa, 6 horas seguidas de descanso sobre la colchoneta en el suelo del pasillo de nuestro camarote, que descubrimiento . Me siento bien.

Por la tarde el cielo está claro, sin nubes, tenemos una combinación de azules entre el mar y el cielo impresionante, no hay viento, navegamos tranquilos a motor, rumbo directo a San Miguel, recuperando el desvío, 5,7 nuditos. Disfrutamos de estas horas de tranquilidad saboreando unos chupitos de Johny Walker etiqueta negra que algún tripulante de anteriores singladuras se dejó olvidado en uno de los tambuchos del Zulú.
Creo que me puedo acostumbrar a esta vida muy fácilmente. Los días pasan y estoy muy bien, sin ningún tipo de sensación de agobio, sin ganas de llegar a destino. Que peligro…
Guardia tranquila, el viento a rolado a SE, poca intensidad, aprovechamos para poner motor y rumbo directo a San Miguel, 66º.
Pensamiento del día: “La fuerza del equipo, 1+1=3”

Continuara nuestra travesía…..

Texto de Tony Climent

 

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Travesía del Atlántico 3ª parte https://aproache.com/travesia-del-atlantico-3a-parte/ Thu, 14 May 2020 09:25:32 +0000 https://www.aproache.com/?p=48268 DIARIO TRAVESÍA DEL ATLÁNTICO 2014

St.Thomas (Virgin Islands)-Sao Miguel (Islas Azores) 2 de Mayo al 21 de Mayo de 2014

Travesia del Atlántico Martes día 6 de mayo A las 15:00 21º 31,7´N L 60º36,1´W Re: 64º
Me levante muy descansado a las 10 de la mañana hora local, la tripulación estaba en la bañera comentando las guardias de la noche anterior. Diego nos informó que había habido un desvío pequeño de rumbo durante la noche y que era muy importante controlarlo durante las guardias, no nos podíamos relajar o daríamos un rodeo tremendo, había que ir corrigiendo rumbo cada vez que se desviará del rumbo objetivo.
Nos habían informado desde tierra que una baja presión importante estaba localizada al norte de nuestra posición, a unos 7º al noroeste, una baja puede ser una borrasca o bien un pequeño huracán, no lo sabíamos, en el segundo supuesto  nos complicaría mucho la travesía. Los efectos de un huracán pueden notarse desde 300 millas, hay que estar muy atentos y salir de la zona de peligro lo antes posible, el viento rola y hay bastante mar de fondo. Justamente los síntomas que  estábamos viviendo nosotros. Para evitar el temporal nos teníamos que desviar de nuestra ruta ortodrómica pero lo importante era la seguridad de todos nosotros, así pues no lo dudamos y abrimos rumbo hacia el sur. Revisamos la derrota que nos daba el programa Navionix en el ordenador de la mesa de cartas, anotamos nuestra posición en la carta física de navegación que llevábamos a bordo y echamos un vistazo al pilot chart. El pilot chart se encuentra junto con la carta de navegación y ofrece información sobre el viento y las olas de la zona a la que hace referencia la carta  para cada mes del año
La tarde fue tranquila, sin viento, el patrón chequeaba la méteo que nos acababa de enviar Curro desde España, parece que estábamos en medio de un anticiclón, la previsión era de encalmada durante un par de días si no salíamos de esa zona, la buena noticia era que nos habíamos alejado del frente situado a nuestro norte.
Sobre las 21 subió el viento a 20 nudos del Sureste,  nos pilló a todos por sorpresa.
Observando los borreguitos del mar, teníamos marejada, y el viento entraba con fuerza por la proa del Zulú. Estábamos seguros de que teníamos más de 25 nudos de viento real. Seguramente los efectos del frente que tratábamos de evitar.
siguiendo las instrucciones de Diego metimos tres rizos a la mayor y cambiamos Génova por yanqui, cuando el viento arrecia cuanto menos trapo mejor. Hicimos bien, en pocos minutos el viento siguió subiendo hasta los 30 nudos y se formaron olas de proa de cinco metros.
Me comentaba Diego que el Zulú es un barco que desplaza muchas toneladas y que en  una orzada o un acuartelamiento de vela en proa (cuando la vela cambia de banda estribor a babor o al revés), puede ocasionar importantes roturas. Es por ello que cuando subía el viento más allá de los 20 nudos Diego optaba por ser muy cuidadoso en el trimado de velas, siempre navegaba con retenida en la mayor y sin forzar .Nuestra guardía esa noche transcurrió con mucho viento, barco muy escorado y sin parar de trimar velas, rociones y algún chubasco esporádico que nos empaparon de agua de lluvia y nos hacían sentir bastante frio. Con mucho esfuerzo conseguimos dejar la guardia a las 02:00h con el barco estabilizado para los compañeros que tomaron el relevo.

Pensamiento del día: “Cuando con viento te preguntas si tendrías que rizar ya has llegado tarde”.

Travesía del atlántico Miércoles día 7 de Mayo A las 15h L 22º 27,2’N – L 58º34,9’W Re: 56º
Nos levantamos sobre las 0730 y comprobamos la derrota del barco, la noche anterior había sido dura pero habíamos sido capaces de mantener el rumbo previsto, parece que la tripulación estaba haciendo bien su trabajo.

La mañana era bastante ventosa, el mar con olas de pequeñas pero muy constantes y está nublado. Decido quitar el piloto automático y me pongo a la rueda, cuando hay mala mar o viento siempre se optimiza más la velocidad y el rumbo llevando el timón a mano en lugar de utilizar el piloto automático.

Pasamos la mañana navegando a vela, muy buena travesía hasta después de comer, sobre las 1500h cayó el viento y el resto de la tarde fue en encalmada, motor con la mayor embolsada, 4 nudos de viento. En estos casos la tripulación tratamos de matar el tiempo leyendo libros de navegación, revisando cartas, contando historias, o escribiendo nuestros diarios de navegación personales.

A las 1600h aproximadamente divisamos una embarcación a nuestro través de estribor, tras unos minutos de travesía juntos nos contactaron por VHF 16, era un catamarán de pabellón alemán de nombre Sinphony. Lo patroneaba una pareja muy simpática, le pedimos la estimación de la méteo para los próximos días, ya que nosotros íbamos casi a ciegas, nos dijeron que lo miraban y en cinco minutos nos volvían a llamar.
Cuando nos volvió a llamar el Sinphony dio la casualidad que Diego se estaba en otra parte del barco y me pidió que atendiese la radio y recibiera la información que el patrón del otro barco nos iba a proporcionar sobre el forecast, la previsión del tiempo. Toda la tripulación estaba muy excitada en el salón entorno a la radio, estábamos contactando con otro barco, entonces tuvo lugar uno de los momentos más cómicos de la travesía, Jorge, al oír decir a Diego la palabra “forecast” no lo entendió correctamente, o lo dijo en broma, pero preguntó en voz alta; “¿qué llueven focas?”, que risas más buenas nos echamos.

La tarde seguía tranquila, nos quedaban como mínimo todavía 15 días de navegación para llegar destino, cuando navegas distancias tan largas hay que mentalizarse que en el mar el tiempo de navegación no depende de ti, mandan elementos externos como son el viento, las olas y las tormentas. Los chubascos a babor nos acompañaron toda la tarde, a ver que nos esperaba esta noche
Las guardias de la noche fueron bastante duras, sobre las 2330 salto el piloto automático por falta de carga eléctrica. Ampa tuvo que llevar a mano la caña durante un par de horas hasta que el patrón cargo las baterías de instrumentación. Ampa se portó como una campeona, timón en mano no se fue de rumbo en tres horas, además se quedó un rato en la guardia siguiente para ayudar a Pepa. Es una suerte tenerla en la tripulación.
Travesía del atlántico Jueves día 8 de mayo A las 1700h l 23º 37,8’N L 56º 42,5’W Re: 40º
Rebasando el Trópico de Cáncer

Guardia a las 0500h, nada más subir a la bañera empezó a llover y el viento a incrementar su intensidad, la guardia prometía otra noche calados hasta los huesos. Sobre las 0700 divisé lo que parecía una pequeña tromba marina, una zona con nubes muy oscuras y viento claramente ascendente, se desplazaba hacia estribor. En caso de ser una tromba se podía complicar mucho las cosas, así que le pedí a Gisela, mi compañera de guardia, que llamara a Diego para preguntarle su opinión. Diego se quedó con nosotros hasta que paso la crisis; redujimos trapo, abrimos la botavara de la mayor y bajamos revoluciones de motor a ver como se comportaba la borrasca. Al final no fue para tanto, pero hay que ser precavidos, nos volvió a llover intensamente, el viento rolaba de babor a estribor en proa, no nos daba para mucho trapo y la velocidad media había bajado a 4 nudos, intentamos trimar velas, izar y rizar mayor, sacar y enrollar génova pero nada hacía que subiéramos la velocidad del Zulú. En estos casos lo mejor es tener paciencia, asegurar las velas para evitar roturas, y esperar a que el viento se estabilice, así lo hicimos y en una hora todo había pasado. Esta situación se repitió siempre que cruzábamos una pequeña borrasca a lo largo de nuestra travesía.

Esa mañana estuve ayudando a mis compañeros con las guardias hasta la hora de comer, eran muchas horas sin dormir pero la méteo estaba complicada.

Sobre las 1100h se inundo el fregadero de la cocina por culpa de la escora de la embarcación, nos habíamos olvidado de cerrar el grifo de fondo y tuvimos que achicar bastante agua, es imprescindible cuando hay temporal o mala mar cerrar los grifos de fondo de los lavabos de los cuartos de baño y fregaderos si no queréis achicar agua durante bastante rato. Ya no se nos volvió a olvidar este detalle durante toda la travesía.

Al final decidimos cambiar de rumbo y caer al sur para intentar inflar las velas, con viento y mar de proa, y el motor a pocas revoluciones no avanzábamos. Como hacía mucho viento sacamos la trinqueta, una vela nueva para todos nosotros, parecida a un foque pequeño pero que necesita un refuerzo, una especie de estay de popa, en la parte trasera del barco donde trabaja la vela, fue una maniobra un poco complicada, todos participamos, Diego y yo colocamos las poleas y las escotas en proa con más de 25 nudos de viento, la verdad es que nos arriesgamos un poco moviéndonos por cubierta y la regala del barco en esas condiciones atmosféricas.

Cosas del viento, nada más acabar la maniobra bajó la intensidad de Eolo y todo el trabajo no sirvió de mucho, nos volvimos a aproar y tuvimos que recoger trapo.

A las 1512h cruzamos la latitud del Trópico de Cáncer, 27º 23,00’N, a partir de esta latitud es muy raro encontrar huracanes, no obstante, si que podemos encontrar borrascas de todo tipo, pero es harina de otro costal.
Después de comer preparamos café, queríamos tomar un ron para celebrar el haber rebasado el trópico sanos y salvos, y el Santo de Ampa, habíamos preparado café, pero el mar se puso caprichoso, subió el viento de nuevo y la cafetera salió volando, se derramó todo el café por cubierta, Jorge se quemó un poco pero no fue nada serio. Al final el viento nos obligo a concentrarnos en el trimado de velas y no pudimos relajarnos ni un minuto durante toda la tarde.

En esta latitud estamos compartiendo con bastantes aves en proceso de migración, no se por qué motivo pero parece ser que estábamos compartiendo ruta, se acercan al Zulú buscando algunas miguitas de pan o restos de comida. Una de estas aves, no se que tipo sería pero bastante grande, se aproximó a la cubierta, todos encantados contemplando lo que hacía, después de valorar la situación, muy decidida se puso a picar el filtro de la cámara fotográfica con la que Gisela le estaba fotografiando. Todos estábamos disfrutando con la escena cuando de repente cogió el filtro con el pico y salió volando, a Gisela se le quedo una cara de incredulidad tremenda como diciendo; “no me lo puedo creer se ha llevado el filtro, con la pasta que me ha costado”. Cuando ya pensábamos que el filtro estaba perdido el fondo del océano, Ampa lo encontró encajado entre los cabos y escotas de la regala. Gisela sorprendidísima le dio un abrazo a Ampa que no olvidará fácilmente, qué suerte.

Cenamos como en casa, huevos con patatas y filetes 

de ternera, todo un festival, la tripulación se sentía feliz, necesitaba reponer fuerzas después de un día duro y se agradecieron unas buenas viandas.
Pensamiento del día: “A veces la suerte existe, no podemos confiar en ella, pero a veces existe”.

Continuara…..

Texto de Tony Climent

 

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Travesía del Atlántico 2ª parte https://aproache.com/travesia-del-atlantico-2a-parte/ Wed, 06 May 2020 15:17:24 +0000 https://www.aproache.com/?p=48214 DIARIO TRAVESÍA TRANSATLÁNTICA 2014

St.Thomas (Virgin Islands)-Sao Miguel (Islas Azores) 2 de Mayo al 21 de Mayo de 2014

IV. El espíritu marinero.
Antes de entrar en lo que ha sido nuestra singladura quiero hacer una reflexión sobre el espíritu que hay que conseguir en una embarcación para tener una travesía agradable y llena de buenos recuerdos.

Un barco es un sitio reducido que va a ser compartido por varias personas, en nuestro caso siete, que muchas veces no se conocen previamente. Tenemos que venir mentalizados de que todas las personas no son como nosotros, ni tienen nuestros gustos, ni nuestras ideas, ni nuestras necesidades.

Para que la química funcione y tengamos una buena travesía es importante embarcar, además de nuestro equipaje, una mochila cargada de respeto, tolerancia, humildad, disciplina y trabajo en equipo.

Vamos a tener que ser disciplinados con los horarios, guardias y responsabilidades que se nos asignen como miembros de una tripulación. Pensar en los demás a la hora de compartir alimentos y agua, tener en cuenta las distintos talentos de cada uno de nosotros, de manera que saquemos lo máximo de nuestra tripulación.

Gestionar nuestras emociones de manera positiva, surgirán pequeños conflictos, habrá gente que colaborará más y otra gente menos, que no querrá asumir responsabilidades o quizás que no quiera aceptar la disciplina necesaria para que el equipo funcione. Son muchos días y situaciones no nos faltarán, eso sí, es fundamental que los tratemos como lo que son, situaciones aisladas y no magnificar.

Hablando se entiende la gente y siempre es un aprendizaje para futuras ocasiones.
Hay que entender que una embarcación es un hogar, pero no el tuyo exclusivamente, es un hogar compartido con el resto de tus compañeros, y además, también es un lugar de trabajo, hay que hacerlo confortable, mantenerlo limpio, cuidarlo y respetarlo.

Somos un equipo y hay que embarcarse con muchas ganas de divertirse y trabajar, venir dispuesto a poner toda la carne en el asador para que las cosas funcionen.

Está en nuestras manos que las próximas semanas sean una experiencia preciosa o un infierno. En términos marineros, todos tenemos que cazar y lascar según las circunstancias, necesitamos un tiempo de adaptación, pero gracias a la voluntad de todos se puede conseguir un ambiente fenomenal y una experiencia inolvidable.

“La vida es un espejo; lo que das a los demás es lo que recibes

Hablamos con el patrón del Zulú por teléfono, Diego, un chico argentino que llevaba muchos años residiendo en Barcelona y que patroneaba el Zulú desde hacía unos meses por el Caribe. El nos indicó donde esta el Zulú.

El Zulú es un gran barco, casco de acero, 20 metros de eslora, bien pertrechado de trapo, cuenta con un mayor de tres rizos, génova, yanqui y trinqueta. Tiene las comodidades de un barco para grandes travesías, dos congeladores, dos generadores, nevera y potabilizadora de agua. Es un barco cómodo y marinero,consistente y seguro.

Sábado día 3 de mayo
Aprovisionando el Zulú, hacer la compra para una travesía siempre es complicado, y más cuando no conoces los gusto del resto de la tripulación. Hay que intentar consensuar y que todos estén contentos.También hay que pensar en lo que cocine¡aras al principio, ya que los productos perecederos se van estropeando…y ademas cuentas con un espacio reducido …asi que no es tarea fácil.

Domingo día 4 de mayo
“A son de mar”.
A las 1500 l 18º 45,1N
L 64º 26,4W Re: 54º
A las 09:33h de la mañana nuestro barco estaba a Son de Mar, argot marinero; pertrechado y listo para hacerse a la mar, exactamente a esa hora largamos amarras y pusimos proa rumbo a los islotes que conforman las Islas Vírgenes buscando mar abierto. Los pasos eran estrechos y con bajos peligrosos, el viento racheado y rolando, la pantalla quemada del reloj de sonda no nos dejaba ver los metros de profundidad, Diego conocía esos mares pero por si acaso me fui a proa con Ampa para avisarle si divisaba algún bajo o roca en nuestra demora. Sorteamos St. James, St. Jones, Sandy Key, Tórtola y por último Anegada, la isla más plana de todas ellas y la despedida de tierra firme durante varias semanas. Ya en mar abierto pusimos proa hacia las Islas Azores en Portugal, 2.375 millas náuticas de travesía nos esperaban.

Cuando el barco estaba estabilizado y en mar abierto el patrón compartió con toda la tripulación el cuadrante de turnos de guardia para organizar el trabajo a bordo, los equipos se organizaron en función de la experiencia previa en navegación, los más expertos con los menos expertos, de manera que se formarán parejas de trabajo equilibradas en pericia y experiencia en el mar. Hacíamos guardias individuales de dos horas durante el día, y a partir de las 23,00h en parejas cada tres horas.
Todos participábamos en todas las tareas, trimado, trazado de rumbos en la carta y diario de abordo, después de cada guardia teníamos que anotar todos los datos relevantes; rumbos de aguja, verdadero y de destino, velocidad efectiva del barco, intensidad y dirección del viento, tamaño y dirección de las olas, distancia recorrida desde la última guardia y posición al cierre del turno. Un estilo de vida muy organizado, con tintes marciales pero eficaz, nos gustase o no era la única manera de poder seguir adelante con nuestra travesía en caso de tener problemas con la electrónica. No todos disponíamos de los mismos conocimientos sobre la navegación, así que aprovechábamos las guardias y momentos libres para ayudar o enseñar a los compañeros que necesitaban ayuda, o que querían aprender a navegar a vela.

Las guardias de la noche fueron tranquilas, una media de 6 nudos de velocidad, vientos entre 10 y 14 nudos de NE / SE, y rumbo 53º, directos a la Isla de San Miguel (Punta Delgada) en las Azores. Teníamos un desvío de aguja de casi 70º en negativo, lo que nos obligaba a tomar lectura con mucha frecuencia y llevar la rueda con el piloto automático según el rumbo electrónico de nuestra bitácora.

Lunes día 5 de mayo
A las 15:00 20º 03,6´N
L 62º 39,6´W Re 53
Cambio USO horario +1h

La vida a bordo se iba organizando con fluidez, nos íbamos acostumbrando al barco y el Zulú a nosotros también.
Buen tiempo gracias a un anticiclón en nuestra latitud. Aprovechamos para disfrutar de las comodidades en nuestra embarcación, tomar el sol, hacer fotos y cocinar con cariño.Llevábamos una media de unas 150 millas diarias.
A las 16:00h cambiamos por primera vez en la travesía el uso horario, era el momento de descontar una hora a nuestro reloj de bitácora. Cada 15 minutos de longitud, unos tres días según nuestra velocidad media de crucero, tendremos que adelantar una hora el reloj para ir ajustándolo con la hora local por donde vamos navegando, y así lo hicimos con exquisita disciplina durante toda la travesía hasta llegar a las Azores.
Tener claros los conceptos de barlovento (zona del barco por donde viene el viento) y sotavento (zona de barco por donde sale el viento) es fundamental en el mundo del mar. Estos conceptos se utilizan tanto para tan cosas importantes como; saber quien tiene prioridad navegando a vela, o en el mundo de las regatas, “ganar barlovento” es la estrategia que todo regatista utiliza para desventar al contrario y dejarle el “viento sucio” como decimos los marinos. Esta misma estrategia es la que utilizó el pirata Nelson, a las órdenes de la corona británica, para acabar con la flamante armada invencible española.

Saber donde tenemos barlovento y sotavento no solo es importante para las grandes gestas en el mar, sino también para cosas del día a día, por ejemplo por que borda tirar la basura, vomitar en caso de mareo y todos los ejemplos que os podáis imaginar relacionados con tirar por la borda sólidos o líquidos.

Tuvimos una buena guardia, viento de largo de 14 nudos, trimamos las velas y nos apoyamos con un poco de motor para no bajar de 6 nudos de velocidad…

Continuara…..

 

Texto de Tony Climent

 

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Travesía del Atlántico 1ª parte https://aproache.com/travesia-del-atlantico-1a-parte/ Tue, 28 Apr 2020 18:22:47 +0000 https://www.aproache.com/?p=48156 DIARIO TRAVESÍA TRANSATLÁNTICA 2014

St.Thomas (Virgin Islands)-Sao Miguel (Islas Azores) 2 de Mayo al 21 de Mayo de 2014

2372 Millas Náuticas

Siempre había querido cruzar el Atlántico a vela pero nunca me imaginaría que mi sueño se haría realidad por casualidad.

El mes de abril todos los años participamos en la regata benéfica Turkana, siempre tiene lugar en Denia (Alicante) y es organizada por Aproache y Nautica Corcho. El objetivo de este evento es recaudar fondos para colaborar con un equipo de médicos, que desde hace ya varios años se desplaza a Turkana varias veces al año para ofrecer asistencia quirúrgica y sanitaria a la población de este recóndito lugar  de Kenia, como otros tantos, olvidado de la mano del hombre blanco.

Después de la regata, que más bien es un grupo de amigos que salimos juntos a navegar con un fin altruista y al que cada año se suman nuevos miembros, siempre hacemos una cena en el Restaurante Rumbo 90 de la Marina de Denia, aquella noche Joaquín, el propietario de Aproache y Kiko de Rumbo 90 y Náutica Corcho, me comentaron que estaba organizando un viaje para hacer el recorrido de vuelta desde el Caribe a las Azores en la embarcación Zulú, y que si me apuntaba. Al final  nos apuntamos Ampa, mi compañera de fatigas desde hace más de 30 años, y yo.

El  Atlántico se suele cruzar desde Canarias hacia el Caribe en los meses de Diciembre y Enero, cuando los vientos Alíseos son constantes, con una intensidad moderada y que habitualmente facilitan una navegación cómoda con el mar de aleta y viento portante.

En mi caso la aventura era distinta, se trataba de incorporarse a una tripulación de valientes – inconscientes, para traer al Zulú de vuelta a casa, desde el Caribe a las Azores, este recorrido es mucho más exigente, el viento es de proa, el viaje suele ser bastante incómodo y físicamente demandante para los marineros, el barco viaja escorado la mayor parte del tiempo y pegando pantocazos, que en argot marino son golpes que la proa, más concretamente el pantoque, pega contra el mar. Las olas suelen superar los 4 metros y el tiempo es inestable, frio y con borrascas, todo ello hace que la tripulación navegue mojada gran parte del tiempo  y sin poder descansar bien. Leido así suena a pesadilla en el mar, pero creedme cuando os digo que es toda una aventura que todo amante del mar debería realizar al menos una vez en la vida. Hay que saber donde te metes, ya que la travesía no suele bajar de los 18 o 20 días.

Como suele decir la gente de la mar; “con buena mar sobran patrones…”.

Estábamos a mediados de abril y tenía que estar listo para embarcar en alguna isla  del Caribe el 2 de mayo, no tenía mucho tiempo para prepararme, organicé la agenda de trabajo como pude, y como no, convencí a mi compañera de aventuras de los últimos 30 años y madre de mis hijos, Ampa, para que se viniese a vivir lo que sería una de las experiencias más bonitas de nuestras vidas.

2.Preparando la travesía.

Teníamos poca información sobre la travesía, la duración de la misma, el puerto de  salida y de destino, y todo apuntaba a que la improvisación iba a ser la estrella de la travesía. Todo un reto para nosotros que somos muy organizados y planificadores.

Tuvimos una sorpresa muy agradable, unas semanas antes de partir, Gisela, una compañera en alguna regata Turkana, nos confirmaba que se apuntaba a la aventura, ya no estábamos solos, y a Ampa le hizo mucha ilusión que viniese otra chica. Una compañera ideal para este tipo de viajes, Gisela es una chica curiosa, agradable y muy sociable, le encanta la fotografía y está dispuesta a inmortalizar cada momento de la travesía con su cámara de fotos, con la de video o con el móvil. Esta garantizado que vamos a contar con un gran reportaje.

Para embarcarse en una travesía de esta índole, casi 2.400 millas náuticas hay que tener previsto un presupuesto, aproximadamente 800€ por persona que cubrirá los gastos de alimentación, gasoil, puertos, limpieza e imprevistos, vale la pena presupuestar por lo alto, ya que tienes que prever que vas a estar en la mar más tiempo del inicialmente previsto.

En este tipo de singladuras nunca disponemos de dato exactos sobre los días que durará la travesía, dependemos de las condiciones de la mar y la meteorología, pero es importante planificar los días que estaremos viviendo en el mar. Lo más importante es calcular la cantidad de agua y alimentos que vamos a necesitar. Una media aceptable para calcular los días de travesía es considerar una velocidad media de tu embarcación, en nuestro caso consideramos 5 millas por hora, multiplicarlo por el número total de millas de singladura y dividirlo entre 24 horas, este cálculo es aproximado, ya que no sabemos qué méteo y qué mar nos vamos a encontrar, siempre podéis añadir el colchón, o respeto en términos náuticos, que creáis conveniente. Para calcular el agua que necesitaréis estimad dos litros por persona y día, os podéis quedar sin comida y sobrevivir, pero sin agua es imposible, hay barcos que cuentan con potabilizadora, como el Zulú, pero también se puede averiar,

Con respecto al gasoil, es importante que halláis calculado antes de la travesía el consumo hora de vuestro barco en distintas condiciones de navegación, con mar de proa y en calma chica, será un estimado, así que tenéis que llevar siempre combustible de respeto. Para calcular el número de horas de navegación total utilizad el método anterior; número de millas totales de travesía multiplicado por 5 millas por hora de velocidad media.

Otro aspecto importantísimo es cómo vais a comunicaros con tierra en medio del océano. Depende en gran medida de la instrumentación de tu barco, no estamos hablando de llamar por teléfono a casa, qué también, me estoy refiriendo a información de seguridad en el mar, de primera necesidad para todos nosotros, y la méteo es lo primero que necesitaremos saber para trazar nuestra derrota y llegar sanos y salvos a puerto, tenemos que evitar a toda costa meternos de bruces en una borrasca o en un huracán. Lo ideal es contar con sistemas satélite para obtener la información meteorológica y avisos a navegantes como son el NAVTEX o INMARSAT, además de un buen radar y sistema AIS de identificación de embarcaciones y una radio de onda media corta.

Antes de zarpar tenemos que preparar la derrota que queremos seguir, la ruta teórica, y contar con cartas de navegación de la zona por donde vamos a navegar. Con toda seguridad las condiciones meteorológicas harán que nos apartemos de nuestra ruta teórica, pero nos sirve de buena referencia y nos permitirá ir haciendo cálculos horarios durante la travesía. Actualmente existe software, tipo Navionix, donde puedes trazar la ruta y dejar constancia de tu estela, solo necesitas un ordenador con conexión GPS, es un sistema muy práctico y que te permite conocer las millas reales que vas haciendo, los desvíos con respecto a la ruta inicial, y te da soporte para calcular tiempos y velocidades medias, así como consumos de gasoil.

Con respecto a las comunicaciones con tierra, una de las preguntas que nos solían hacer casi todas las personas con las que comentábamos que nos íbamos a embarcar en esta singladura, era qué haríamos si nos sucede algo en medio del océano, donde no llegan los helicópteros de salvamento por falta de autonomía de vuelo y pueden pasar días sin ver la otra embarcación. La contestación es sencilla, aunque no es muy tranquilizadora, en estos casos solo puedes enviar un mensaje de socorro por todos los medios que tengas disponibles; la radio de onda corta, VHF, el teléfono satélite y conectas la radiobaliza, esta última envía información de tu posición a salvamento. Esperas confirmación de que alguien te ha escuchado tu mensaje de socorro y a esperar a que llegue la ayuda, nunca conoces el tiempo de respuesta, así que no te olvides de contar con agua y alimentos. Esta aventura no cuenta con los medios de las grandes competiciones de vela o reportajes que vemos por la televisión, en esos casos es habitual que les acompañen barcos nodriza de refuerzo que les proporcionan ayuda 7/24.

A la hora de preparar vuestra travesía tenéis que optimizar el equipaje, un barco tiene un espacio reducido, con lo cual tenemos que llevar un equipaje limitado y  ajustado a las distintas situaciones que podemos encontrarnos durante nuestro viaje.

El equipaje tiene que ser lo más ligero y pequeño posible, maletas sin ruedas, ya que se estiba mejor y además no daña el suelo de la embarcación. Tienes que considerar varias situaciones climatológicas, días de calor y sol y días de frio y lluvia. Lo imprescindible es contar con uno o dos equipos de agua, ropa térmica, polares, guantes, gorro, botas de agua, calzado cómodo y seguro para cubierta tipo náuticas, y además, ropa para cuando la méteo nos de un respiro y nos permita disfrutar de un día soleado, o de una de esas noches repletas de estrellas con las que nos obsequia el mar abierto y que tan pocas veces vemos en las ciudades.!

En materia de seguridad es imprescindible llevar arnés y línea de vida, un par de luces frontales para poder trabajar con las dos manos libres por la noche, guantes de trimado, y no os olvidéis de una buena protección solar y gafas de sol, si las gafas pueden ser polarizadas mucho mejor, ya que protegen bastante más las retinas.

El capítulo del botiquín es otro de los que vale la pena prevenir antes que curar. Los barcos tienen que llevar un botiquín absolutamente regulado por ley, y que incorpora cosas tan variopintas como agujas, material para entubar o analgésicos, el problema es que, salvo que seas médico, no sabes como utilizar parte de este material, no obstante en caso de necesidad, existe un servicio médico de apoyo por radio donde un profesional te da instrucciones, contamos abordo con unos manuales donde se tipifican distintas casuísticas y zonas del cuerpo  mediante letras y números, de esta manera se facilita mucho la comunicación el médico y la persona que va a atender al enfermo o accidentado. Salvo que navegues en tu barco, o lo hayáis revisado con anterioridad al viaje, nunca sabes que te puedes encontrar y los medicamentos que pueden estar caducados. Nosotros llevábamos  antibióticos, pomadas para los traumatismos y en general pastillas para cubrir los riesgos de golpes, dolores varios, gastroenteritis, acidez, mareo,… Además, teníamos la suerte de contar, por casualidad, con tres médicos entre la tripulación.

Y por último pero fundamental, visitad y revisad la embarcación antes de zarpar,  de la veleta a la quilla, siempre con tiempo suficiente para prepararla para la travesía, las sorpresas en la mar no son bienvenidas.

La preparación es la clave del éxito.

Texto de Tony Climent

 

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Travesía del Atlántico – Bavaria 50 I https://aproache.com/travesia-del-atlantico-bavaria-50-i/ Tue, 27 Jun 2017 14:24:20 +0000 https://www.aproache.com/?p=38581 Estoy bien. Ha sido una experiencia extraordinaria. Hemos disfrutado de la navegación, aunque hemos tenido momentos de gran cansancio acumulado. Han sido doce días ininterrumpidos desde que dejamos el puerto de Mindelo en Caboverde. En total dieciocho días de navegación hasta Santa Lucía.3.200 millas recorridas a vela. En el momento en el que os escribo este relato estamos atravesando el canal entre Martinica y Santa Lucía, en cuyo puerto esperamos desembarcar en aproximadamente cuatro horas. Por haber caído más al sur de lo que inicialmente teníamos previsto, no creo que lleguemos a San Marteen, pues casi todos nosotros volamos de vuelta desde Guadalupe.

Ahora que estamos bien os puedo contar algún detalle adicional al trayecto Tenerife Caboverde. Tal y como ya os adelanté, fueron al puerto a despedirnos un montón de familiares y amigos de los tres tripulantes canarios. Los primos Luis y Marisol estuvieron también pero la noche anterior. Durante la despedida, nos organización una comilona en el mismo muelle, en la que hubo hasta traca de petardos y cohetes. Para darle un poco de dramatismo a la despedida, comenzó a llover a los postres, así es que ver zarpar a un velero que va a cruzar el océano, dejando atrás a sus familias bajo los paraguas en una tarde lluviosa, se convirtió en un cuadro bucólico. En sus caras se leían sentimientos de alegría y miedo a la vez. Supongo que si alguno de vosotros hubiese estado en el muelle, me hubieseis mirado a mi también de esa forma.

Nada más salir de la bocana del puerto nos enfrentamos a olas realmente grandes, quizás de cuatro metros, pero con viento favorable. Algunos barcos que nos seguían para despedirnos se dieron la vuelta allí mismo. Javier, el oficial de comunicaciones jubilado de la armada, se puso malo ya, en aquel mismo momento.

El barco había sido sometido a varias mejoras en las últimas semanas, pero como siempre sucede en este bendito país nuestro, finalmente el tiempo se echó encima y no dio tiempo material para probar todas las instalaciones y cachivaches nuevos. Esto es algo muy importante cuando se va a hacer una navegación de este tipo. Pues bien, a las cuatro horas de zarpar, uno de los nuevos artilugios nos dio un serio problema. En una maniobra en la que necesitábamos pasar el génova de babor a estribor, se nos quedó enrollado en la trinqueta. Me explico: el génova es la gran vela delantera que tiene forma triangular, y es además, la vela más útil para hacer maniobras. La trinqueta es una jarcia de acero trenzado sobre la que se pueden montar velas más pequeñas que sustituyan al génova en caso de tormenta o mucho viento. Un barco de este tipo necesita siempre una vela para poder ser gobernado, de ahí la importancia de tener montado este aparejo para velas pequeñas. Pues bien, nadie había comprobado que la distancia entre la dichosa trinqueta y el enrollador del génova era la correcta; así es que cuando comenzamos la maniobra se nos enredó de muy mala manera la vela quedando totalmente inutilizada. Además, la fuerza que hacen las drizas, escotas y demás cabos, junto con la maltrecha vela, con vientos de treinta nudos y olas de cuatro metros, es como si se hubiesen abierto las mismas puertas del infierno y nos estuviesen recibiendo a latigazos. Intentar atrapar uno de estos cabos sueltos, o reorganizar con la mano la vela agitada por el viento, es simplemente arriesgarse a perderla. Tras una hora de infructuosos intentos en reparar el desaguisado, aproando el barco para poder trabajar con menos riesgo, Angel, nuestro capitán, decidió hacer lo más sensato, que era, para sonrojo de toda la tripulación con la excepción del maltrecho Javier, volver a puerto. Todos convinimos en intentar hacer el ridículo lo menos posible, así es que nos atrincheramos en el pantalán más alejado y escondido del puerto, donde tan sólo pudieron encontrarnos los marineros que tenían que hacer la reparación. Yo aproveché para irme al cine, mientras el resto de mis compañeros hacían sus propios y secretos planes para no toparse por Santa Cruz con alguno de los parientes o amigos que con tanto énfasis nos habían despedido unas horas antes. El ridículo en caso de habernos descubierto no podría haber sido mayor. Zarpamos de nuevo muy temprano el día 23. En secreto.

De lo que aconteció hasta nuestra llegada a Mindelo, ya os informé en su momento. A pesar del estado del mar, el único que se mareó de forma alarmante fue Javier. El resto de la tripulación sufrimos un malestar general que nos impidió alimentarnos adecuadamente durante cinco días. Yo no llegué a marearme, pero sí sufría, como el resto, las consecuencias de estar mal alimentados e hidratados. Si estás cinco días encerrado en una centrifugadora de veinte metros cuadros, cada uno de tus movimientos supone un esfuerzo ímprobo, y atender cualquiera de las necesidades básicas se convierte en un reto. Además permanecíamos las veinticuatro horas de cada día atentos a las exigencias de un velero, haciendo las guardias pertinentes durante la noche. En eso mis compañeros me llevaban ventaja; ya sabéis que me cuesta conciliar el sueño, y en esas condiciones me resultó imposible. No dormí nada hasta llegar a Mindelo. A pesar de que nos obligamos a hacer una comida caliente al día, la tomábamos con desgana y acababa casi siempre en el mar. El estado de ánimo generalizado era muy bajo. Incluso Israel y Pablo, los canarios amigos de Angel, sus ayudantes habituales en algunas de sus travesías, llegaron a sugerir, al segundo día de navegación, que nos desviásemos a la isla del Hierro, lo que casi seguro hubiese supuesto un abandono del reto. Ángel, consciente del peligro de una dimisión en cadena de sus tripulantes, y asumiendo que, a parte de las penalidades que nos imponía la meteorología adversa, no estábamos corriendo ningún riesgo más allá a los inherentes a este tipo de travesías, decidió seguir el rumbo previsto. Yo también me encontraba mal, pero en ningún momento me planteé la posibilidad de abandonar voluntariamente. Me animaba mucho ver la seguridad y templanza de Ángel al tomar decisiones. En ningún momento le vi nervioso, ni dubitativo, ni enfadado ante las constantes meteduras de pata de sus tripulantes. Ángel ha sido, sin duda, el capitán de barco que todo el mundo desearía tener en una travesía de este tipo. Con otro capitán, yo también me hubiese planteado desembarcar en el Hierro, o regresar en Avión desde Caboverde.

A pesar de la acertada decisión de Ángel, enseguida nos vimos obligados a cambiar el rumbo. El viento nos ofrecía una navegación mucho más segura y cómoda hacia Caboverde que hacia el Oeste. Para entonces los ánimos en el barco estaban por los suelos, hasta el punto de que Angel, me confesó al verme entero que se temía una deserción masiva al llegar a puerto. Sin embargo, un día antes del desembarco, los ánimos se vinieron arriba pues Pablo consiguió sacar un precioso dorado de más de tres kilos. Era la primera picada y hasta la falta de pesca nos desmoralizaba. Pablo e Isra lo cocinaron con un marinado típico canario que estaba delicioso. Javier no lo probó, y a Isra le dio cagalera. A mi me sentó estupendamente. Al día siguiente, y a tan solo una jornada de alcanzar la islas, decidimos navegar con el gennaker. El viento ya había bajado a unos diez nudos. Esta circunstancia junto con el rumbo que llevábamos eran condiciones idóneas para utilizarlo. Se trata de una vela enorme que desde tierra parece un gran globo. Se monta enfundado en una especie de calcetín gigante, y una vez que este queda izado en lo más alto del mástil, se tira de unos finos cabos que lo hacen subir mientras se va hinchando la vela. Cuando se despliega, es realmente espectacular. Esta era la primera vez que lo utilizábamos, y en su montaje participamos Pablo, Isra y yo. Juanjo lo izó desde la bañera bajo la supervisión de Ángel. Después de que lo liberásemos de su funda, y una vez totalmente desplegado, observamos como los cabos se habían quedado enganchados en la funda, y a medida que la vela iba portando, ambos funda y cabo se fueron a lo más alto. El problema es que los cabos deberían haber quedado en la cubierta para después poder volver a enfundar la vela y arriarla. No había más remedio: había que subir hasta la primera cruceta y desde allí engancharlo con el bichero. Esto se hace con un arnés que se llama guíndola. Te sientas sobre su parte más rígida y tus compañeros te izan utilizando los mismos cabrestantes que se usan para las velas. Yo ya lo había hecho hace años, pero atracados en el puerto. Las condiciones aconsejaban izar al menos pesado. Todo salió bien, aunque perdimos el bichero. Un mal menor.

Las previsiones iniciales nos indujeron a navegar hacia el sudeste para desviarnos al este doscientas millas al norte del archipiélago de Caboverde, pero no tuvimos más remedio que alcanzarlo y desembarcar en Mindelo, puerto de la Isla de San Vicente. En la banda de estribor llevamos amarrados a un tablón de contrachapado marino diez depósitos de 20 litros cada uno, con gasoil. Entre lo que llevamos en el depósito y esta reserva debería ser suficiente para arrancar el generador un par de veces al día y poder recargar las baterías. Sin electricidad no podríamos utilizar la la electrónica de navegación ni el piloto automático. En la primera guardia de Jean, el día 25 a las cuatro de la madrugada, una gran ola que barrió la cubierta arrancó los bidones que fueron cayendo al mar uno a uno pero agarrados entre sí como una ristra de chorizos. Afortunadamente pudimos recuperarlos, pues el último no se soltó de verdadero milagro. Recogerlos tirando de ellos fue un esfuerzo ímprobo, pues además del peso, las olas, el viento y la noche cerrada, los necesarios arneses con los que nosotros nos sujetamos a la línea de vida no nos dejaban trabajar correctamente y se enredaban en el amasijo de cabos sueltos. La necesidad de estibar correctamente el combustible y de comprobar su estado, fueron la razón definitiva para decidir desembarcar en Caboverde. El ambiente de Mindelo es el típico de una población del África Negra. Excolonia portuguesa cuyas gentes viven volcadas a la única ocupación de sacarle la pasta a todos los navegantes que arriben a sus costas. A pesar de estar tan solo un día y dos noches, nos dio tiempo a entablar amistad con Iván, un rastafari empeñado en la misma tarea que el resto de los isleños, aunque su amabilidad nos cautivó y su ayuda nos fue de gran utilidad para movernos por el poblado y para encontrar un lugar donde comer. También nos llevó al mercado donde compramos fruta de pésima calidad y agua embotellada, a un precio mucho más alto que el de cualquier capital europea. Los tripulantes de los barcos se miraban atónitos entre sí, presenciando como uno a uno todos los blanquitos iban siendo desplumados por los mercaderes locales. Jean y Juanjo a penas bajaron del barco y en ningún momento abandonaron las instalaciones del puerto. Javier puso pies en polvorosa según desembarcamos. Luego supimos por un mensaje que ya tenía un vuelo destino Lisboa para esa misma tarde.

Con los víveres debidamente estibados y después de un merecido descanso, finalmente zarpamos rumbo Caribe en la madrugada del 29 de noviembre.Al salir del puerto Angel me miró a los ojos. En ellos pude leer su emoción al constatar que ya no había vuelta atrás.

Pero antes de continuar, creo que ha llegado el momento de presentaros a mis compañeros de viaje, empezando por el capitán:

Angel Escolar: en la foto del grupo, la fila de abajo el segundo por la izquierda (sombrero blanco). Es un tinerfeño de 51 años. Aficionado a la vela desde niño, es actualmente y desde hace muchos años propietario de una escuela nautica (ECC Yacht) que además alquila barcos, de su propia flota, y de sus clientes. Ha realizado largas e innumerables travesías entre Baleares y las Islas Canarias, pero no había cruzado el Atlántico con anterioridad. De hecho lleva muchos años preparando la travesía para sus clientes, y ahora quería hacer su sueño realidad. Cuando nosotros regresemos, él recogerá a su familia en Guadalupe, y estarán recorriendo las islas hasta mediados de enero. Luego, cuando su familia regrese a España, él continuará por aquí hasta abril. Nos transmite seguridad y ánimo a todos, siempre está de buen humor, aunque en su barco las normas las impone él, y deben ser cumplidas. Una de ellas es que a las doce se toma el aperitivo aunque caigan chuzos de punta.

Israel Alonso, 50 años, amigo íntimo de Ángel. En la fila de abajo el primero por la derecha. Es sanitario hipocondríaco, así es que nos trajo una farmacia entera. Si necesitamos pastillas o inyecciones él se encarga. Es acompañante habitual de Ángel en sus travesías, y obedece sus órdenes raudo y eficaz, aunque se pasa el día discutiendo con él. Si fuesen Leoncio el León y Tristón, Isra sería este último. Es muy buena gente y currante.

Pablo Rambou: Canario de origen belga, 45 años, auxiliar de vuelo de profesión y agricultor por afición. Es amigo de Ángel y de Isra. Es voluntarioso, le gustan las reparaciones, la pesca y la cocina. Ángel se enfada con él pues sube poco a cubierta a hacer las maniobras que se precisen con las velas. Es muy buen tío, pero con el carácter de un crío chico. Entre los tres siempre están discutiendo, pero terminan haciendo lo que les dice Ángel.

Jean: de nacionalidad suiza, 57 años y constructor de profesión. No habla español, y nos cuesta mucho convencerle de que se duche. Le hemos explicado en francés y en inglés que la protección del manto ácido de su piel no puede ser más importante que el compañerismo. Poco a poco vamos consiguiendo que se asee y que se integre en las labores. No es fácil, pues nos confesó que no había fregado un plato en su vida. Se pasa el día leyendo y escribiendo. Me parece buen tipo, aunque es un verdadero paquete. Me ha reconocido que para él está siendo una gran experiencia viajar con nosotros. Yo lo tomo por el lado bueno.

Juanjo: en la foto sale en la fila de arriba y a la izquierda de Ángel. El que se parece a Rajoy. Tiene 65 años, y es oriundo de Albacete, donde ha vivido siempre y ha ejercido como catedrático de historia en un un instituto hasta su jubilación. Se autodefine como un señor normal de derechas. Es verdad que lo es, las dos cosas. Todos nos preguntábamos qué pinta un señor normal de Albacete en esta historia, pero la verdad es que, aun siendo el mayor de todos, es una máquina. Salvo en las maniobras de proa participa en todo, es voluntarioso y extremadamente amable. Ronca como un animal, y no vale de nada chistarle pues está sordo. Es mi compañero de camarote y una de las causas de mi insomnio.

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Travesia del Atlantico en Catamarán https://aproache.com/travesia-del-atlantico-en-catamaran/ https://aproache.com/travesia-del-atlantico-en-catamaran/#comments Thu, 12 Dec 2013 12:31:01 +0000 https://www.aproache.com/blog/?p=407 Una travesía de más de 3.000 millas requiere de mucha organización y preparativos. El barco llamado Mambo Diablo, en alusión al famoso timbalero Tito Puente, es un catamarán de casi 15 metros de eslora y 8 metros de manga, lo que garantiza la estabilidad en las diversas condiciones de mar que podríamos encontrar dado el número de días que estaríamos embarcados.

El día 10 de noviembre empezaba la aventura. El Mambo Diablo, un catamarán de última generación con todas las comodidades, nos esperaba en la marina de Santa Cruz de Tenerife listo para zarpar. Los siete tripulantes estábamos ansiosos por hacernos a la mar y la emoción se reflejaba en nuestras caras. Un Alisio ya establecido nos llevaría hacia nuestro destino caribeño, Martinica.

Zarpamos desde Tenerife con mas de 20 nudos y un mar algo revuelto que nos forzaba a extremar las precauciones con las maniobras en cubierta. A las pocas horas de navegación doblamos el último cabo de la isla que nos dejaba ver la montaña del Teide en todo su esplendor. Nos despedimos ya de noche de las Islas Canarias con las velas en orejas de burro y un viento aparente suave. Durante las horas de luz habíamos tenido que lidiar con una vela de proa caprichosa que se había mordido una vuelta sobre el estay. Más tarde, la cena, una caldereta de Dorado recién pescado, hizo incluso más agradable el viaje que acabábamos de iniciar.

En los primeros días aprendimos que la navegación en orejas de burro trae sus complicaciones, sobre todo con vientos marginales y de rumbo variable. En una virada involuntaria la vela mayor se rajó a la altura del tercer rizo, lo que hizo que tuviéramos que realizar una escala de dos días en Cabo Verde para repararla. Aprovechamos esta parada técnica para disfrutar del calor de la gente y de esta tierra que retiene lo mejor de África.

Cruzar el Charco

Travesia del Atlantico en Catamaran

Nada más salir de Mindelo nos encontramos con una fuerte marejada de popa con la que nos divertimos bastante. Sin embargo, el viento no duró mucho, de hecho el resto de días no pasamos de los 15 nudos. Algún pequeño chubasco nos alcanzó pero nunca hubo que tomar más de un rizo. En todo momento nuestro piloto automático nos guió, haciendo la travesía aún mas fácil y placentera.

Los días a bordo los pasamos pescando, leyendo, relajándonos, aprendiendo de todos los que formábamos la tripulación y disfrutando de la inmensidad del océano desde nuestra “casa de lujo con velas”. Unas condiciones suaves nos ofrecieron incluso la oportunidad de bañarnos en el azul. Las guardias de 4 horas de dos en dos se sucedían a lo largo del día, conforme avanzábamos, el capitán dio la oportunidad de elegir hacer la guardias en soledad, opción que algunos aprovecharon para meditar y fundirse con en el mar.

Llegamos a Martinica el 5 de diciembre, 25 días después de nuestra partida. Todos compartíamos la misma sensación de satisfacción por la aventura vivida. Con mucha nostalgia de lo vivido a bordo  fuimos desembarcando uno a uno para tomar el vuelo de regreso

Un video de la Travesia del Atlantico en este enlace

Travesia del Atlantico en Catamarán

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