Travesía del Atlántico 3ª parte

DIARIO TRAVESÍA DEL ATLÁNTICO 2014

St.Thomas (Virgin Islands)-Sao Miguel (Islas Azores) 2 de Mayo al 21 de Mayo de 2014

Travesia del Atlántico Martes día 6 de mayo A las 15:00 21º 31,7´N L 60º36,1´W Re: 64º
Me levante muy descansado a las 10 de la mañana hora local, la tripulación estaba en la bañera comentando las guardias de la noche anterior. Diego nos informó que había habido un desvío pequeño de rumbo durante la noche y que era muy importante controlarlo durante las guardias, no nos podíamos relajar o daríamos un rodeo tremendo, había que ir corrigiendo rumbo cada vez que se desviará del rumbo objetivo.
Nos habían informado desde tierra que una baja presión importante estaba localizada al norte de nuestra posición, a unos 7º al noroeste, una baja puede ser una borrasca o bien un pequeño huracán, no lo sabíamos, en el segundo supuesto  nos complicaría mucho la travesía. Los efectos de un huracán pueden notarse desde 300 millas, hay que estar muy atentos y salir de la zona de peligro lo antes posible, el viento rola y hay bastante mar de fondo. Justamente los síntomas que  estábamos viviendo nosotros. Para evitar el temporal nos teníamos que desviar de nuestra ruta ortodrómica pero lo importante era la seguridad de todos nosotros, así pues no lo dudamos y abrimos rumbo hacia el sur. Revisamos la derrota que nos daba el programa Navionix en el ordenador de la mesa de cartas, anotamos nuestra posición en la carta física de navegación que llevábamos a bordo y echamos un vistazo al pilot chart. El pilot chart se encuentra junto con la carta de navegación y ofrece información sobre el viento y las olas de la zona a la que hace referencia la carta  para cada mes del año
La tarde fue tranquila, sin viento, el patrón chequeaba la méteo que nos acababa de enviar Curro desde España, parece que estábamos en medio de un anticiclón, la previsión era de encalmada durante un par de días si no salíamos de esa zona, la buena noticia era que nos habíamos alejado del frente situado a nuestro norte.
Sobre las 21 subió el viento a 20 nudos del Sureste,  nos pilló a todos por sorpresa.
Observando los borreguitos del mar, teníamos marejada, y el viento entraba con fuerza por la proa del Zulú. Estábamos seguros de que teníamos más de 25 nudos de viento real. Seguramente los efectos del frente que tratábamos de evitar.
siguiendo las instrucciones de Diego metimos tres rizos a la mayor y cambiamos Génova por yanqui, cuando el viento arrecia cuanto menos trapo mejor. Hicimos bien, en pocos minutos el viento siguió subiendo hasta los 30 nudos y se formaron olas de proa de cinco metros.
Me comentaba Diego que el Zulú es un barco que desplaza muchas toneladas y que en  una orzada o un acuartelamiento de vela en proa (cuando la vela cambia de banda estribor a babor o al revés), puede ocasionar importantes roturas. Es por ello que cuando subía el viento más allá de los 20 nudos Diego optaba por ser muy cuidadoso en el trimado de velas, siempre navegaba con retenida en la mayor y sin forzar .Nuestra guardía esa noche transcurrió con mucho viento, barco muy escorado y sin parar de trimar velas, rociones y algún chubasco esporádico que nos empaparon de agua de lluvia y nos hacían sentir bastante frio. Con mucho esfuerzo conseguimos dejar la guardia a las 02:00h con el barco estabilizado para los compañeros que tomaron el relevo.

Pensamiento del día: “Cuando con viento te preguntas si tendrías que rizar ya has llegado tarde”.

Travesía del atlántico Miércoles día 7 de Mayo A las 15h L 22º 27,2’N – L 58º34,9’W Re: 56º
Nos levantamos sobre las 0730 y comprobamos la derrota del barco, la noche anterior había sido dura pero habíamos sido capaces de mantener el rumbo previsto, parece que la tripulación estaba haciendo bien su trabajo.

La mañana era bastante ventosa, el mar con olas de pequeñas pero muy constantes y está nublado. Decido quitar el piloto automático y me pongo a la rueda, cuando hay mala mar o viento siempre se optimiza más la velocidad y el rumbo llevando el timón a mano en lugar de utilizar el piloto automático.

Pasamos la mañana navegando a vela, muy buena travesía hasta después de comer, sobre las 1500h cayó el viento y el resto de la tarde fue en encalmada, motor con la mayor embolsada, 4 nudos de viento. En estos casos la tripulación tratamos de matar el tiempo leyendo libros de navegación, revisando cartas, contando historias, o escribiendo nuestros diarios de navegación personales.

A las 1600h aproximadamente divisamos una embarcación a nuestro través de estribor, tras unos minutos de travesía juntos nos contactaron por VHF 16, era un catamarán de pabellón alemán de nombre Sinphony. Lo patroneaba una pareja muy simpática, le pedimos la estimación de la méteo para los próximos días, ya que nosotros íbamos casi a ciegas, nos dijeron que lo miraban y en cinco minutos nos volvían a llamar.
Cuando nos volvió a llamar el Sinphony dio la casualidad que Diego se estaba en otra parte del barco y me pidió que atendiese la radio y recibiera la información que el patrón del otro barco nos iba a proporcionar sobre el forecast, la previsión del tiempo. Toda la tripulación estaba muy excitada en el salón entorno a la radio, estábamos contactando con otro barco, entonces tuvo lugar uno de los momentos más cómicos de la travesía, Jorge, al oír decir a Diego la palabra “forecast” no lo entendió correctamente, o lo dijo en broma, pero preguntó en voz alta; “¿qué llueven focas?”, que risas más buenas nos echamos.

La tarde seguía tranquila, nos quedaban como mínimo todavía 15 días de navegación para llegar destino, cuando navegas distancias tan largas hay que mentalizarse que en el mar el tiempo de navegación no depende de ti, mandan elementos externos como son el viento, las olas y las tormentas. Los chubascos a babor nos acompañaron toda la tarde, a ver que nos esperaba esta noche
Las guardias de la noche fueron bastante duras, sobre las 2330 salto el piloto automático por falta de carga eléctrica. Ampa tuvo que llevar a mano la caña durante un par de horas hasta que el patrón cargo las baterías de instrumentación. Ampa se portó como una campeona, timón en mano no se fue de rumbo en tres horas, además se quedó un rato en la guardia siguiente para ayudar a Pepa. Es una suerte tenerla en la tripulación.
Travesía del atlántico Jueves día 8 de mayo A las 1700h l 23º 37,8’N L 56º 42,5’W Re: 40º
Rebasando el Trópico de Cáncer

Guardia a las 0500h, nada más subir a la bañera empezó a llover y el viento a incrementar su intensidad, la guardia prometía otra noche calados hasta los huesos. Sobre las 0700 divisé lo que parecía una pequeña tromba marina, una zona con nubes muy oscuras y viento claramente ascendente, se desplazaba hacia estribor. En caso de ser una tromba se podía complicar mucho las cosas, así que le pedí a Gisela, mi compañera de guardia, que llamara a Diego para preguntarle su opinión. Diego se quedó con nosotros hasta que paso la crisis; redujimos trapo, abrimos la botavara de la mayor y bajamos revoluciones de motor a ver como se comportaba la borrasca. Al final no fue para tanto, pero hay que ser precavidos, nos volvió a llover intensamente, el viento rolaba de babor a estribor en proa, no nos daba para mucho trapo y la velocidad media había bajado a 4 nudos, intentamos trimar velas, izar y rizar mayor, sacar y enrollar génova pero nada hacía que subiéramos la velocidad del Zulú. En estos casos lo mejor es tener paciencia, asegurar las velas para evitar roturas, y esperar a que el viento se estabilice, así lo hicimos y en una hora todo había pasado. Esta situación se repitió siempre que cruzábamos una pequeña borrasca a lo largo de nuestra travesía.

Esa mañana estuve ayudando a mis compañeros con las guardias hasta la hora de comer, eran muchas horas sin dormir pero la méteo estaba complicada.

Sobre las 1100h se inundo el fregadero de la cocina por culpa de la escora de la embarcación, nos habíamos olvidado de cerrar el grifo de fondo y tuvimos que achicar bastante agua, es imprescindible cuando hay temporal o mala mar cerrar los grifos de fondo de los lavabos de los cuartos de baño y fregaderos si no queréis achicar agua durante bastante rato. Ya no se nos volvió a olvidar este detalle durante toda la travesía.

Al final decidimos cambiar de rumbo y caer al sur para intentar inflar las velas, con viento y mar de proa, y el motor a pocas revoluciones no avanzábamos. Como hacía mucho viento sacamos la trinqueta, una vela nueva para todos nosotros, parecida a un foque pequeño pero que necesita un refuerzo, una especie de estay de popa, en la parte trasera del barco donde trabaja la vela, fue una maniobra un poco complicada, todos participamos, Diego y yo colocamos las poleas y las escotas en proa con más de 25 nudos de viento, la verdad es que nos arriesgamos un poco moviéndonos por cubierta y la regala del barco en esas condiciones atmosféricas.

Cosas del viento, nada más acabar la maniobra bajó la intensidad de Eolo y todo el trabajo no sirvió de mucho, nos volvimos a aproar y tuvimos que recoger trapo.

A las 1512h cruzamos la latitud del Trópico de Cáncer, 27º 23,00’N, a partir de esta latitud es muy raro encontrar huracanes, no obstante, si que podemos encontrar borrascas de todo tipo, pero es harina de otro costal.
Después de comer preparamos café, queríamos tomar un ron para celebrar el haber rebasado el trópico sanos y salvos, y el Santo de Ampa, habíamos preparado café, pero el mar se puso caprichoso, subió el viento de nuevo y la cafetera salió volando, se derramó todo el café por cubierta, Jorge se quemó un poco pero no fue nada serio. Al final el viento nos obligo a concentrarnos en el trimado de velas y no pudimos relajarnos ni un minuto durante toda la tarde.

En esta latitud estamos compartiendo con bastantes aves en proceso de migración, no se por qué motivo pero parece ser que estábamos compartiendo ruta, se acercan al Zulú buscando algunas miguitas de pan o restos de comida. Una de estas aves, no se que tipo sería pero bastante grande, se aproximó a la cubierta, todos encantados contemplando lo que hacía, después de valorar la situación, muy decidida se puso a picar el filtro de la cámara fotográfica con la que Gisela le estaba fotografiando. Todos estábamos disfrutando con la escena cuando de repente cogió el filtro con el pico y salió volando, a Gisela se le quedo una cara de incredulidad tremenda como diciendo; “no me lo puedo creer se ha llevado el filtro, con la pasta que me ha costado”. Cuando ya pensábamos que el filtro estaba perdido el fondo del océano, Ampa lo encontró encajado entre los cabos y escotas de la regala. Gisela sorprendidísima le dio un abrazo a Ampa que no olvidará fácilmente, qué suerte.

Cenamos como en casa, huevos con patatas y filetes 

de ternera, todo un festival, la tripulación se sentía feliz, necesitaba reponer fuerzas después de un día duro y se agradecieron unas buenas viandas.
Pensamiento del día: “A veces la suerte existe, no podemos confiar en ella, pero a veces existe”.

Continuara…..

Texto de Tony Climent

 

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